Últimamente han pasado diferentes sucesos que se han llevado los reflectores en nuestro país. Mientras que compañías dirigidas a un gran mercado del consumidor logran crear nuevas tecnologías para realizar un mejor servicio, en otras ciudades del país han ocurrido incidentes con el uso de armas indebidamente en donde la tecnología pudo haber ayudado apropiadamente.

Mi columna tiene el propósito de motivar a todos. Desde hombres y mujeres, amas de casa, trabajadores y trabajadoras, jóvenes, y adolescentes a reflexionar un poco acerca el tiempo en el que nos está tocando vivir. Vivimos en la era de la tecnología. Estamos conectados más del 50% de nuestro día en el celular, computadora o en algún aparato electrónico. Es genial tener tecnología pues nos facilita mucho nuestras tareas. Sin embargo, es nuestro deber saber utilizar la tecnología de forma productiva.

También, reconozcamos que todo es bueno mientras no se llegue al exceso. No utilicemos más nuestros celulares que las pláticas en físico con un amiga o amigo. Imagínate la comunicación que utilizaban las personas de generaciones pasadas. Eso era comunicación pura. Rescatemos esa forma de comunicación que nos hace más humanos. Y si bien la tecnología nos ayuda llegar a más personas, compartamos ideas y palabras de aliento a más gente.

Soy de las generaciones que alcanzó a salir al parque a jugar con sus amigos y también de la generación a la que se le presentó el iPhone. Todo es cuestión de balance. Me he dado cuenta de que, en el caso de la escuela, no es el más inteligente el que estudia todos los días. Si no, es inteligente el que mientras está en el salón de clases y pone atención sin checar el celular, el que está enfocado a lo que dice el maestro, es aquel que saca buenas calificaciones. Usemos la tecnología a nuestro favor. Nosotros creamos la tecnología, no ella a nosotros.


Columna Quincenal: Ahora
por Jorge Flores