La sexta temporada de la competencia de baile más importante de la televisión hispana arrancó dejando a la audiencia sin aire una y otra vez con los duelos entre los famosos, las implacables críticas y la nominación de Rosie Rivera y Verónica Montes.

Cuando los productores de esta sexta temporada de Mira Quién Baila anticiparon sorpresas se quedaron cortos: esta primera gala dejó claro que cualquier cosa puede pasar en la competencia de baile más importante de la televisión latina, donde este domingo el público vio cómo la actriz rusa Irina Baeva pasó de presumir su discipina y fortaleza a beberse las lágrimas frente a la crítica de los jueces, mientras que el comediante mexicano Paul Stanley, quien llegó pensando que sería el primero en decir adiós, renació en la pista como “el nuevo Joaquín Cortés”.

Salvados, en esta ocasión, quedaron Sara Corrales, Emmanuel Palomares, Rommel Pacheco y Greeicy Rendón. También, Santiago Ramundo, Irina Baeva y Mike Bahía, aunque estos tres, al igual que las sentenciadas de la semana, Rosie Rivera y Verónica Montes, pasaron tremendo susto pues tuvieron que regresar a la pista de baile por segunda ocasión para poder defender su permanencia en la competencia.

Al nuevo panel de jueces de Mira Quién Baila, compuesto por la ganadora de la pasada temporada, la modelo y actriz puertorriqueña Dayanara Torres; la actriz y cantante mexicana Lola Cortés y el bailaor español Joaquín Cortés, no se les escapa una. Y aunque reconocieron que se trataba del primer show, la verdad sobre cada presentación quedó expuesta. No están buscando un bailarín que domine la técnica; el reto de estos 10 famosos es poder ejecutar el estilo de baile que se les asigne al tiempo en que comunican, paso a paso, una historia. En otras palabras, tienen que combinar técnica y sentimiento para lograr que su presentación trascienda.

Bajo la soberbia conducción de Javier Poza y Chiquinquirá Delgado, esta sexta temporada comenzó con el anuncio de que en cada gala, la estrella que mejor baile se convertirá en padrino o madrina de una familia que recibirá una de las 14 casas que en total se entregarán durante la competencia a familas aún afectadas por el terremoto del pasado 19 de septiembre de 2017, que causó aproximadamente 369 muertes y dejó a decenas de miles de personas sin hogar, calculándose en más de 5,700 las viviendas afectadas solo en la Ciudad de México.

La primera madrina fue la actriz y cantante colombiana Greeicy Rendón, quien se sorprendió, pero lo agradeció, pues su deseo como artista es poder ayudar al pueblo.

Al menos nueve bailes fueron ejecutados en este primer programa de la sexta temporada de Mira Quién Baila. El primer duelo de la noche fue con quickstep, esa fusión de Foxtrot y Charleston que requiere el desplazamiento a sus anchas por la pista. Se enfrentaron la actriz colombiana Sara Corrales y el actor argentino Santiago Ramundo; ella bailó ‘Candyman’ y él ‘Persiana americana’. “Me faltaron pasos de baile”, les espetó la jueza Lola Cortés. Joaquín Cortés, por su parte, los invitó a relajarse y disfrutar mientras que Dayanara Torres les aplaudió sus expresiones y anticipó que mejorarían según avance la competencia.

El segundo turno fue para la salsa. La actriz peruana Verónica Montes y actor venezolano Emmanuel Palomares, se enfrentaron bailando ‘Yo no sé mañana’ y ‘Vivir mi vida’, respectivamente. Las críticas no les favorecieron a ambos, pero fue ella quien cargó con la peor parte. “No abras tanto la boca al bailar, llega a ser incómodo”, le soltó Lola Cortés, quien resintió que hasta ese momento, todos parecían ir “descuadrados”.

Les siguieron la actriz rusa Irina Baeva y comediante mexicano Paul Stanley, en el cha cha, con ‘Todos me miran’ y ‘Simply Iresistible’. El pensaba que le dirían “ya vete a tu casa”, pero el jurado quedó enamorado de su actuación pues se la disfrutó.

Para Irina Baeva la evaluación no fue lo que anticipaba. Tanto Dayanara Torres como Lola Cortés la invitaron a creerse que realmente lo hace bien. “Híjole, perdón”, replicó la rusa entre sozollos, admitiendo que su dificiltudad, “toda vida” ha sido creer que sus presentaciones son buenas antes que los demás se lo digan.

El cuarto duelo de la noche lo interpretaron Rosie Rivera y Rommel Pacheco, quienes defendieron el urbano en la pista. Enfundada en un atuendo egipcio con tenis, la predicadora bailó al ritmo del éxito ‘1,2’3′ de Sofía Reyes, mientras que el clavadista olímpico mexicano dominó con ‘Me llamas’.

“Tienes que soltarte, estabas completamente atada por ti misma”, fue la invitación de Lola Cortés a Rosie Rivera mientras que a Rommel Pachecho se le señaló que aunque bailó bien, le faltó “un empuje”.

El quinto duelo, antes de que se dieran a conocer quiénes serían los famosos que tendrían que volver a bailar, lo protagonizaron la actriz y cantante colombiana Greeicy Rendón y su pareja, el también cantautor caleño Mike Bahía, quienes bailaron ‘swing dance’. Ella ejecutó ‘Single Ladies’ y él “Crazy Little Thing Called Love’.

Ella los dejó “en shock” como bien resumió Dayanara. Joaquín Cortés, por su parte, puso el dedo en la llaga pues la presentación de ambos estuvo tan buena que era muy difícil decidir cuál lo hizo mejor.

“Nada más bonito que la gente te calle la boca con su talento”, puntualizó Lola Cortés.

Mientras el panel de jueces evaluaba quiénes serían los 5 famosos obligados a bailar por segunda ocasión para defender su lugar en la competencia, el príncipe de la bachata, Prince Royce, tomó control del escenario para interpretar su más reciente éxito ‘El Clavo’, cuya ventas lo han hecho merecedor de varios discos de oro y platino.

Esa refrescante actuación hizo que el público se relajara más no tanto los famosos que esperaban la decisión de los jueces. Uno a uno fueron conociendo su suerte. En esta segunda ronda, Santiago Ramundo bailó un charleston, con el tema ‘Rey Azul’; Verónica Montes un jive, con ‘Proud Mary’; Irina Baeva, contemporáneo con ‘María’; Rosie Rivera danzó al son del regional mexicano con ‘Shot’ y Mike Bahía le sometió al urbano con ‘Fireball’.

Ramundo, Baeva y Bahía fueron salvados por los jueces, quedando en manos del público la suerte de Rivera y Montes.