Dos meses después de que aparecieran las primeras acusaciones de abuso sexual contra Harvey Weinstein, uno de los productores más poderosos de Hollywood durante décadas, lo que parecía un caso aislado se ha convertido en una riada de denuncias cuyo principal símbolo es el movimiento #MeToo.

Rose McGowan y Ashley Judd fueron las primeras víctimas de Weinstein que se conocieron, pero pronto se unieron Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Asia Argento, Mira Sorvino, Rosanna Arquette, Cara Delevingne, Léa Seydoux o Kate Beckinsale.

La última, la mexicana Salma Hayek, que aseguró que Weinstein incluso la amenazó de muerte.
Y muchas estrellas del cine han criticado la actitud depredadora de Weinstein, como Emma Thompson, Emma Watson, Colin Firth, Meryl Streep, Kate Winslet, Jennifer Lawrence, Jessica Chastain, Cate Blanchett, Mark Ruffalo, George Clooney, Christian Slater, Penélope Cruz o Jane Fonda.

A lo que se unió el movimiento #MeToo, que ha motivado cientos de testimonios contra miembros de la comunidad cuyo futuro en la industria pende de un hilo.

Los integrantes de ese movimiento, en su mayoría mujeres, fueron elegidas recientemente como Persona del Año por la revista Times.

La publicación consideró que quienes han roto el silencio sobre este tema tabú han dominado la atención este año y conseguido que la sociedad deje de ver como “aceptable” lo “inaceptable”, aseguró el editor en jefe de la revista, Edward Felsenthal.

El caso Weinstein desató una ola de denuncias contra otras figuras del cine, en muchas ocasiones por casos que se registraron hace años y se mantuvieron en silencio.

El más sonado en el mundo del cine tras el de Weinstein fue el de Kevin Spacey. Le siguieron John Lasseter, Brett Ratner, Louis CK, Dustin Hoffman, James Toback, Jeffrey Tambor, Geoffrey Rush, Steven Seagal, Danny Masterson, Tom Sizemore, Jeremy Piven, Matthew Weiner o Ed Westwick.