Sólo un tercio de los pacientes diagnosticados con depresion, inicia un tratamiento; encuentra un estudio de Kaiser Permanente.

La probabilidad de iniciar un tratamiento es especialmente baja entre las minorías étnicas, raciales y personas de edad avanzada.

PORTLAND, Oregon (28 de febrero de 2018) – A pesar de la amplia disponibilidad de tratamientos efectivos para la depresión y un esfuerzo creciente a nivel nacional para detectarla y tratarla durante las visitas de atención primaria, sólo alrededor de un tercio de las personas recién diagnosticadas comienzan un tratamiento, de acuerdo con un estudio de Kaiser Permanente publicado en el Journal of General Internal Medicine.

Más de 16 millones de adultos estadounidenses experimentan un episodio de mayor depresión cada año y es una de las condiciones de salud pública más costosas del país. El costo anual de la atención médica relacionada con la depresión y la pérdida de productividad se estima en $210 mil millones de dólares.

Los investigadores encontraron que de un total de más de 240,000 pacientes con un nuevo diagnóstico de depresión en visitas de atención primaria, el 35.7 por ciento inició tratamiento con medicamentos antidepresivos o psicoterapia dentro de los primeros 90 días del diagnóstico. Entre aquellos con depresión más severa, aproximadamente la mitad inició el tratamiento.

Además, los investigadores descubrieron diferencias marcadas entre los grupos raciales, étnicos y los grupos de edad avanzada. Las probabilidades de que los asiáticos, afroamericanos y los hispanos comenzaran el tratamiento eran al menos un 30 por ciento más bajos que los blancos no hispanos. El estudio también encontró que los pacientes que tenían 60 años o más al momento del diagnóstico, tenían la mitad de probabilidades de comenzar el tratamiento que los pacientes menores de 44 años.

“Hubo alguna antigua y más limitada evidencia de que muchas personas que son diagnosticadas con depresión no comienzan el tratamiento, por razones que van desde el estigma hasta los desafíos para acceder a los servicios de salud conductual”, dijo Beth Waitzfelder, PhD, Autor principal e investigador del Kaiser Permanente Center para la investigación de la salud en Honolulu. Añadió que la evidencia adicional ha demostrado que algunas poblaciones de pacientes son particularmente vulnerables a no recibir tratamiento.

“Nuestro estudio, que fue mucho más extenso que los estudios previos, proporciona evidencia nueva e importante sobre el alcance actual del problema entre los principales sistemas de atención de salud en todo el país que se esfuerzan por mejorar la atención de la depresión en la fase de atención primaria”, dijo Waitzfelder.

“La detección de la depresión en la atención primaria es un paso positivo para mejorar el tratamiento y los resultados, pero las disparidades persisten”. Necesitamos una mejor comprensión del paciente y otros factores que influyen en el inicio del tratamiento”.

Usando registros de salud electrónicos, reclamos a Compañias de Seguros y datos demográficos, los investigadores estudiaron a pacientes que recibieron un nuevo diagnóstico de depresión en centros de atención primaria en cinco grandes sistemas de atención médica entre 2010 y 2013. Estas organizaciones, incluidos Kaiser Permanente y HealthPartners, son todos miembros de la Red de Investigación de Salud Mental, un consorcio de 13 sistemas de atención médica que, en conjunto, brindan atención a más de 12 millones de personas.

Para los pacientes que iniciaron el tratamiento, más del 80 por ciento comenzó con medicamentos antidepresivos en lugar de la psicoterapia. Los investigadores encontraron que los pacientes de edad avanzada tenían menos probabilidades de elegir psicoterapia, con el 25 por ciento de los pacientes de 18-29 años que comenzaban la asesoría, en comparación con el 7 por ciento de los pacientes de 75 años o más. Todas las minorías raciales y étnicas tenían más probabilidades que los blancos no hispanos de comenzar la psicoterapia en lugar del tratamiento con medicamentos antidepresivos, un importante recordatorio de que los proveedores de servicios de salud y las organizaciones deben tener en cuenta las preferencias de los pacientes al desarrollar estrategias y recomendaciones de tratamiento.

“En la última década, ha habido un esfuerzo creciente para crear conciencia sobre la salud mental y para integrarla en la atención primaria”, dijo Waitzfelder. “Este es un avance positivo, ya que la mayoría de las personas recibe atención desde los proveedores de atención primaria. Sin embargo, nuestro estudio muestra que hay mucho más trabajo por hacer para comprender por qué muchos pacientes con depresión no comienzan el tratamiento”.

Para abordar las bajas tasas en el inicio del tratamiento de la depresión, Kaiser Permanente está implementando un novedoso programa para brindar atención desde la atención primaria los diagnósticos de depresión. Un equipo de profesionales trabaja con un médico de atención primaria y un psiquiatra para crear un plan de atención personalizado y rastrear a los pacientes recién diagnosticados. Los resultados preliminares están demostrando una marcada mejoría en el tratamiento, según Don Mordecai, MD, líder nacional de Kaiser Permanente para la Salud Mental y el Bienestar.

El anterior estudio se realizó bajo los auspicios de la Red de Investigación de Salud Mental, respaldada por el Acuerdo de Cooperación de los Institutos Nacionales de Salud Mental U19MH092201.

Autores adicionales incluyen: Christine Stewart, PhD, y Gregory Simon, MD, MPH, Kaiser Permanente Washington Health Research Institute, Seattle; Karen Coleman, PhD, Kaiser Permanente del Departamento de Investigación y Evaluación del Sur de California, Pasadena; Rebecca Rossom, MD, MS, HealthPartners Institute, Minneapolis; Brian Ahmedani, PhD, Henry Ford Health System, Centro de Políticas de Salud e Investigación de Servicios de Salud, Behavioral Health Services, Detroit; Arne Beck, PhD, y Samuel Hubley, PhD, Kaiser Permanente Colorado Institute for Health Research, Denver; John Zeber, PhD, Baylor Scott & White Health, Centro de Investigación de Salud Aplicada, Temple, Texas; y Yihe Daida, PhD, y Connie Trinacty, PhD, Kaiser Permanente Center for Health Research, Honolulu.

 

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