¡Hola mis amadísimos, los saludo afectuosamente en esta semana del amor! Les quiero compartir una carta sumamente interesante y que nos lleva a reflexionar. Ramiro me cuenta que él es súper romántico y que así conquistó a su esposa. Para Renata el amor es algo más práctico y es también para disciplinar, dirigir por el camino de la responsabilidad, moldear el carácter, para madurar, etc. Ramiro no termina de acostumbrarse a ver el amor sólo de esa forma y sigue luchando por rescatar el romanticismo de la relación pero dice que a veces se siente como bicho raro por ser así.

¿Qué cosas verdad? Pues si, vaya que no es común su caso. Generalmente somos las mujeres quien más apelamos a vivir entre algodones, detalles y sutilezas. ¿Están locos? No. Todo se trata de equilibrio y el amor no se salva. ¿A quién puede hacerle daño un ramo de flores, la cortesía de una mano extendida para bajar del auto, una nota con palabras de reconocimiento y cariño, una cena para dos sólo porque si, música tranquila y momento de paz después de un día arduo de trabajo, sea hombre o mujer? A nadie!!!!! Por otro lado, ¿a quién puede hacerle daño una corrección a tiempo tras un error, sobre todo si estamos hablando de hijos, la paciencia en tanto quien amamos cambia un hábito, la disciplina impuesta para lograr metas, la consistencia para dar una enseñanza, la confianza para dar un margen de error y resulte en aprendizaje y madurez? A nadie. Todos estos son aspectos del amor y aunque puedan parecer contradictorios u opuestos no lo son, son sólo diferentes manifestaciones de amor. Si logramos un balance entre el amor romántico y el amor práctico, vamos a obtener un amor equilibrado, sano, que alimenta, que nos hace feliz y que hace feliz a otros.

 

LA RECETA DE HOY

Delicia de chocolate con moras
Para consentir al paladar y premiarlo con contrastes, nada como un delicioso pastel de chocolate, seguido con helado y coronado con frutas rojas. Lo más sencillo y práctico es comprar un panque, brownie o pastel de chocolate, de preferencia amargo.

Cortar un trozo con un molde de circulo, corazón, cuadrado, flor o triangulo; montarle una porción de helado de buena calidad y complementar con fresas, frambuesas, zarzamoras, o arándanos, las que les gusten, todas o de un solo tipo. Agregar al final su toque de amor al momento de servirlo en la mesa, al encontrar un momento del día para compartirlo, al hacerlo aunque no sepan nada de cocina. ¡Todo en uno: práctico y romántico!