María y Salvador cumplen tres cuartos de siglo de matrimonio, y lo celebran como si fuera el prime año

| Por Luis Arritola

María y Salvador cumplen 75 años de casados. Tres cuartos de siglo de matrimonio, de vivir juntos como pareja, de ser marido y mujer. Y este mes de agosto cumplen sus Bodas de Brillantes.

El dato en sí mismo es impresionante, pues la mayoría de los que vivimos actualmente en el mundo, aun no nacíamos cuando María y Salvador ya se conocían y habían casado. Tampoco existían muchas de las cosas que hoy en día nos parecen tan indispensables para vivir.

Es comprobable según estudios de población, que la mayor parte de los que habitamos el planeta aun no comenzábamos a dar nuestros primeros pasos sobre la Tierra, cuando María y Salvador empezaron a compartir su vida al conocerse en 1937 a los 17 años de edad casándose al año siguiente, el 25 de agosto de 1938. Y han tenido la fortuna de llegar a los 93 años de edad –solo se llevan un mes de diferencia-, vivos, lucidos, saludables y enamorados como entonces, por lo que se podría decir que han vivido casi toda su vida juntos.

Su historia es como de novela, pero con un destino opuesto al de Florentino y Fermina, los personajes de El amor en los tiempos del cólera, la novela de Gabriel García Márquez, por la salvedad de que en la historia de María y Salvador, ellos sí logran estar juntos desde el inicio de su vida, y no han dejado de hacerlo ahora, 76 años después.

Son la raíz de la familia Cervantes, originaria de Ixtlán de los Hervores, Michoacán, un tronco que se ramificó en cinco hijos (uno ya fallecido), doce nietos y diecisiete bisnietos, incluso un tataranieto, pareciéndose más al linaje de los Buendía de Cien Años de Soledad, novela también de García Márquez.

Son increíbles las cosas que doña María aun conserva, como el acta de nacimiento suyo y de don Salvador, ya un poco difícil de leer, de 93 años de antigüedad, así como de otros documentos de sus hijos y objetos de gran valor emocional, como cuatro monedas de plata que quedan de las que su mamá le regaló en el tiempo en que recién se casó, y un molcajete de piedra volcánica que es el que ha usado toda su vida de casada, pero que es anterior a su matrimonio, pues ya estaba usado cuando se lo dieron. “Y como no los voy a guardar, si son muy importantes para mi”, dice dona María.

Salvador y María Cervantes son los iniciadores de una genealogía que le encantará documentar a Mimi Lozano y a la Sociedad de Investigación de la Herencia Hispana a la que pertenece, pues la historia de María y Salvador es también el relato de una pareja que cumple 61 años de vivir en los Estados Unidos, pues ellos llegaron con sus hijos a la ciudad de Chicago en 1957, cuando tenían 37 años de edad.

En su recorrido por Estados Unidos, vivieron 10 años en Chicago Hillside, Illinois, después se mudaron a Los Angeles, viviendo en Bell Gardens por 23 años, y en Rancho Cucamonga otros 20 años, hasta hace un año en que se mudan a Orange County a casa de su hija menor, María Elena.

Tratando de encontrar el secreto de la longevidad y de la duración en el matrimonio, nos enteramos de que en la manera sana de comer con solo ingredientes frescos, haciendo ejercicio todos los días –María y Salvador fueron al gimnasio hasta el año pasado a los 92 años de edad -, y su modo optimista de ser, es la clave para una vida larga, incluido salir de vacaciones cada año.
María y Salvador son además muy bailadores, no paran de bailar en las fiestas, durante las bodas y los bautizos de la familia y de sus muchos compadres, pues ellos acostumbraron a ser padrinos de sus amistades, ya que doña María “es muy amiguera”

Y les gusta salir, irse a conocer otros lugares y recorrer el mundo, se van a Hawaii, a Europa, recorren España, luego se van a México, a Can Cun, a Acapulco, y continuamente a su lugar de origen, Ixtlán de los Hervores, en Michoacán, llamado así por sus aguas termales.

El trato que Salvador y María han mantenido entre si a lo largo de 75 años de matrimonio, ha estado marcado por “el respeto, el cariño, el ser sinceros cada uno, el hablar las cosas y no tener secretos entre ellos”, lo que ha influido en la relación con las parejas de sus hijos.

María y Salvador serán festejados el 11 de agosto en una cena familiar en la ciudad de Orange, en la que se reunirán provenientes de varios estados del país, los miembros de una familia de cinco generaciones en la que todos los nietos, bisnietos y tataranieto son nacidos en Estados Unidos, sumando su historia familiar a las historias de vida que ilustran la estrecha relación entre Mé- xico y los Estados Unidos.
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