Sergio Pérez dejó atrás lo ocurrido en Imola y desde ya se enfoca en su revancha inmediata. El piloto tapatío se pone a tono para su tercer Gran Premio de la campaña en donde correrá a partir del 30 de abril al 2 de mayo en el circuito de Portugal, por lo que llegará con el ánimo por las nubes en busca de olvidar el trago amargo que significó su anterior carrera. “La motivación está al máximo. De la forma en que trabajamos en Red Bull, preparamos nuestro fin de semana de carreras para aprovecharlo al máximo porque sabemos que, si hacemos todo bien, tenemos una posibilidad real de ganar la carrera. Todos en el equipo también están esforzándose mucho para tratar de mejorar el RB16B para que podamos maximizar cada fin de semana con ambos autos, ese es el objetivo”, explicó.
Durante el año pasado, Checo cerró el GP lusitano en séptimo puesto, en lo que fue la decimosegunda ronda del campeonato de F1 aún con la escudería Racing Point. Así que el circuito ya le es conocido, pues recorrió los 73 giros y los 4.182 kilómetros de largo. Sin embargo, la enorme diferencia es que ahora llegará arriba de su #11 RedBull, auto al que cada día se adapta.
“Creo que incluso me sorprendí a mí mismo de ser tan rápido en mi segundo fin de semana de carrera en Red Bull, y de poder extraer el máximo del auto en tan poco tiempo. Mirando hacia atrás, creo que poder adaptarme a un coche y un estilo de conducción tan diferente definitivamente me da un gran impulso de confianza y me demostró que puedo adaptarme bien.
Estoy empezando a entender el coche y eso fue lo positivo, principalmente”.