Por Becky Krinsky – Life Coach, 

No es la edad la que nos hace viejos, es la actitud que se toma y la forma como uno se comporta lo que hace que una persona envejezca o pueda disfrutar su vida.

Envejecer es una realidad inevitable. Es otra etapa de la vida, la cual puede ser un dulce ocaso para poder disfrutar de las relaciones que ha cultivado y se reciben los frutos del esfuerzo que hizo a través del trabajo, las buenas acciones y la generosidad que se ha tenido.

Esta época también puede convertirse en un laberinto de lamentos, amargura y reproches cargado de nostalgia y resentimientos. Por ende, esta etapa de la vida se torna en una soledad desamparada, reprochable tornando a esta persona en un ser non grato. Que hace que su compañía se convierta en una lucha de poder, con un tono de dolor agrio que intoxica a su alrededor.

Los jóvenes, sienten que el envejecer es como algo lejano y ajeno, que les pasa a solo a las personas mayores, una condición imposible para su omnipotencia y su condición.

La vida de hoy está estructurada de tal forma que se valora lo nuevo, lo productivo, y lo asombroso. Lo que ya está viejo… se tira, estorba, está fuera de moda o es innecesario. Hay poca tolerancia a la vejez.

Al joven emprendedor se le admira, a las personas productivas e independientes se les respeta.

Vivimos con cambios rápidos que son difíciles de adaptar antes de que estos se hagan obsoletos. Es un mundo incierto, complicado y complejo. No hay tiempo para caminar despacio, la persona que ya no produce o no acumula lo que necesita deja de valer y se convierte en una carga pesada para su familia.

“Si no te puedes mover solo, te sientes una persona inválida y dependiente, entonces surge una nueva realidad donde descubres que muy pocos tienen tiempo y la paciencia para quererte ayudar con gusto.”

Para poder vivir en paz y felicidad cuando las fuerzas se están diluyendo, la vida se comienza a desvanecer hay que elegir con conciencia tomar una actitud grata, dar un trato gentil y tener una forma de ser ecuánime.

Envejecer, amargarse y sentirse como una carga es una elección personal. No se trata de vivir más, tener mucho o de ser alguien que nunca se fue. Se intenta vivir mejor con una buena calidad de vida.

Gracias a que la calidad de vida cada vez es mejor, la gente vive más años. Tener el privilegio de vivir un ciclo de vida completo es una bendición siempre y cuando uno pueda apreciar los años que vive.

¿Cómo percibes la vejez? como una época donde se declinan todas las aptitudes y oportunidades. O ¿cómo una etapa dorada donde puedes enseñar, compartir y un momento glorioso que te permite disfrutar todo lo que has cosechado?

La receta

¿Cómo envejecer con dignidad, sin sentirse viejo o amargado?

Época dorada

¿Cómo envejecer con dignidad, sin sentirse viejo o amargado?

Ingredientes

  • Responsabilidad – iniciativa, conciencia e interés por ser mejor persona
  • Elecciones – acciones personales y compromiso para actuar con gentileza
  • Gratitud – reconocimiento y agradecimiento del privilegio de poder envejecer con dignidad
  • Fe – encontrar la magia de la vida y del valor de lo que no se puede ver
  • Ojo noble – poder ver la vida con una visión positiva enfocándose en soluciones eficientes

Afirmación personal para disfrutar a tercera edad:

Tener una edad avanzada no quiere decir que uno sea un viejo. Agradezco la oportunidad de poder ser el testimonio vivo de mi vida. Disfruto lo que tengo. Entiendo que la vida cambia y yo también. Ser mayor no me limita ni me amarga. Ver a mis nuevas generaciones y compartir el éxito de mis hijos, nietos y hasta bisnietos es un privilegio y un regalo que no tiene precio. Vivo con agradecimiento. Encuentro nuevos motivos para vivir y trato de ser un buen ejemplo para todos a mi alrededor.

Como vivir en plenitud sin sentirse viejo.

1. El estado de ánimo determina la edad mental. Cuando uno se libera de las limitaciones impuestas por la sociedad, vive más y mejor. Uno decide qué tan grande se quiere sentir.

2. Entre más positivo es más rica será la vida en todos sus ciclos. Toda persona joven que se expone a una visión positiva, gentil y agradecida en el transcurso de su vida, vive una tercera edad con mejor actitud y se adapta mejor a los cambios que la vida le presenta.

3. Entre más años vives más oportunidades tienes para disfrutar. Muchas de las cosas que son irrelevantes cuando uno está joven u ocupado, pueden ser disfrutadas en otras etapas de la vida. Los intereses y la atención a los detalles van cambiando.

La vejez NO es una enfermedad, es un privilegio y un regalo de vida que se tiene para poder disfrutar lo que se cosechó.

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