El tráfico humano es el comercio clandestino e ilegal de personas con motivos de explotación laboral y esclavitud. La llaman “esclavitud moderna” y consiste en el secuestro y trata de personas para el abuso comercial de la persona con fines sexuales, laborales, o de robo y venta de órganos.

Para prevenir y combatir este flagelo social, la Cónsul de México en Santa Ana, Alejandra García-Williams, y el Jefe Interino de la Policía de Anaheim, Raúl Quezada, firmaron un Acuerdo de Entendimiento (Memorandum of Understanding, MOU), contra el tráfico humano el pasado 22 de mayo del 2013 en las oficinas del Consulado de México en Santa Ana. Ambas entidades se comprometen a intercambiar información que conduzca a la captura de traficantes de humanos.

El tráfico humano es una modalidad del crimen organizado y tiene estructura “empresarial”, maneja una alta movilidad de las personas y considera al ser humano como un bien transferible y vendible según la oferta y la demanda. Su alarmante crecimiento se refleja en un movimiento anual de dinero que supera el del tráfico de armas, convirtiéndola en la segunda actividad criminal más rentable en el mundo, después del narcotráfico.

La trata implica capturar una persona, trasladarla, coaccionarla, venderla, amenazarla, violentarla, usarla y descartarla. “Hablamos de violencia física, psicológica, de engaño o supuesto convencimiento, a veces con intervención de familiares o personas con las que la víctima está comprometida afectivamente”, explica la Fundación de Sobrevivientes de Trafico Humano.

Virginia Isaías, presidenta de la Fundación de Sobrevivientes de Tráfico Humano, (Human Trafficking Survivors Foundation, quien presenció la firma del acuerdo de entendimiento contra el tráfico humano, fue ella misma víctima de una red de tráfico de personas, y estando en México fue secuestrada junto a su hija todavía en estado de lactancia. Virginia fue obligada a prostituirse durante meses y su hija fue vendida. Finalmente pudo escapar y aunque algunas heridas son sin duda imborrables, en su caso, como ella misma dice, “pudieron lastimar su cuerpo pero no pudieron nunca tocar su alma”.

El tráfico humano es un crimen transnacional que atraviesa fronteras. “En California, las mujeres y los niños desprotegidos son retenidos en contra de su voluntad y forzados a prostituirse para el beneficio económico de los traficantes de personas. Muchas víctimas son menores, incluso niñas de tan sólo 12 años. La trata de personas es uno de los negocios delictivos que ha crecido más rápidamente en el mundo y está sucediendo aquí mismo en las calles de California, al igual que en línea donde niñas y jóvenes son compradas y vendidas”, dice la página electrónica de la Fundación de Sobrevivientes.

El FBI ha reconocido a tres ciudades en California como las áreas de más intensa trata infantil: San Diego, Los Ángeles, y San Francisco. Además un estudio nacional llevado a cabo por una organización de victimas le ha dado a California una calificación “F” por sus leyes débiles contra la trata infantil.

“Este es un muy importante acuerdo, donde todos tenemos que estar unidos para luchar contra este mal, que impacta a todas nuestras comunidades”, dijo Francisco J. Barragán, voluntario de la Fundación de Sobrevivientes de Tráfico Humano. Más información visitando el sitio www.fsth.org.