Es un trabajo muy popular, muy mal pagado, severamente criticado y sobre todo devaluado…

Becky Krinsky – Life Coach

Ser padres no es un trabajo glamuroso, sobre todo si los hijos son adolescentes o adultos jóvenes que están constantemente juzgando, criticando y exigiendo o están buscando una forma de ser independientes negando los valores y las enseñanzas que recibieron.

Obvio que no todos los hijos tienen el conflicto tan marcado; pero en cierta forma a todos en más de una ocasión les ha surgido dudas, rebeldías o luchas de poder contra de sus padres.

No importa que tan buenos y dedicados puedan ser los padres, ante sus hijos siempre se equivocaron, nunca dijeron lo que debían, no les dieron lo que pedían y en casos, los pobres padres nunca fueron lo que sus hijos querían o esperaban que sean.

Ser padre es un trabajo muy mal pagado, no hay dinero suficiente para compensar las noches desveladas, los sufrimientos y dolores que la crianza requiere. El trabajo nunca termina, no hay tiempo de descanso. Se inicia el camino de la formación, aunque generalmente uno parte de este mundo sin ver su obra final.

Como padre uno siente la necesidad de explicar, proteger y evitar el dolor que sus hijos puedan sentir, sin embargo, hay que reconocer que algunos momentos o lecciones de vida pertenecen a los hijos, la única forma de superarlos será que ellos los vivan y hay que dejarlos ser.

Qué difícil es ver que tu hijo está por caerse, sentir que se puede lastimar o que pierde una buena oportunidad, sin embargo, como padre uno se tiene que mantener en la periferia y esperar con fe que todo se acomode mejor.

Pocas veces los hijos son capaces de agradecer los esfuerzos y sacrificios hechos, ya que estos son una labor exclusiva del trabajo de ser padre. En ocasiones pueden faltar las palabras para comunicarse adecuadamente por tanto dolor por lo que es imposible tener un diálogo sereno.

En general los hijos creen que es deber de sus padres entenderlos y aceptarlos aún cuando ellos mismos no saben qué sienten o que están pensando. A pesar de que pudiera ser cierto, esto es peligroso y casi imposible. Cada persona es independiente y nadie puede entender sus pensamientos si ellos no lo expresan.

 El trabajo más importante de ser padre es: “Ser un ejemplo digno para seguir” “Aceptarlos con sus debilidades-fortalezas” y “Enseñarles a tener una visión realista de sus potencialidades.”

Tristemente las exigencias desmesuradas de los hijos, las necesidades insatisfechas y las críticas con crueldad desgastando el trato y tornando la relación en un vacío inconsolable, por lo que los hijos no pueden valorar el esfuerzo, la dedicación y el verdadero amor que se les da.

Lo más penoso es que a raíz de esto, el sentir de impotencia, ingratitud y poca tolerancia que despliegan los hijos hacia sus padres hace que el trabajo más bello y admirable se torne en un martirio doloroso.

La receta

¿Cuál es el peor trabajo del mundo?

Ser mejores Padres

¿Cuál es el peor trabajo del mundo?

Ingredientes:

  • Amor incondicional – aceptación de cada uno sin reproches o tratar de cambiarlos
  • Flexibilidad y creatividad – buscar nuevas y mejores formas para poderse comunicar
  • Compasión – entender con cariño con un alma bondadosa, gentil y sincera
  • Humildad – reconocer que no siempre se tienen todas las respuestas ni se sabe cómo actuar
  • Confianza- fe y seguridad que uno hace lo mejor para ser un buen ejemplo

Afirmación Personal para ser un mejor padre

Quiero y acepto a mis hijos como son. Soy un buen ejemplo y trato de ser una mejor persona. Reconozco que mis hijos tienen su visión y misión de vida. Los guió con inteligencia y con gentileza. Trato de destacar sus fortalezas y doy una versión realista de sus debilidades y sus capacidades. Los aconsejo cuando me lo permiten, sin imponer o exigir que sean como me gustaría. Actuó sin procrastinar. Tengo conversaciones claras y prudentes. Mis pensamientos son concretos y objetivos. Amo a mis hijos y busco su bienestar.

Como ser mejor y menos peor padres:

  1. El valor de ser padre se encuentra en el camino y en el cariño no en el resultado. El trabajo de ser padre nunca termina, así su importancia está en el trato diario, en el ejemplo y en las atenciones que se dan nunca en las expectativas o en las exigencias.
  2. Ser padre es una profesión que requiere compromiso total.  Hay que estar presente de cuerpo y alma, hacer sentir a los hijos que uno como padre siempre está allí, junto a ellos, aunque no siempre estén cerca. Poder escuchar con sinceridad, responder con claridad.
  3. Los tres aspectos que un buen padre debe de enfocar su atención: Ser el mejor ejemplo, aceptar incondicionalmente a los hijos y ayudarles a que vean sus características realistas de ellos. Que los hijos sean seres independientes, que sepan valorarse y que se sientan queridos sinceramente.

“Los hijos son la fuente más importante de las preocupaciones, el orgullo y el amor que cada padre siente. Tenerlos es un privilegio, amarlos es una obligación y guiarlos es un verdadero honor.” 

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