por Becky Krinsky

Un mal hábito no es una condena, ni es un destino personal. Se les puede tomar como una invitación a mejorar y a crear una forma eficiente para vivir.

Los malos hábitos son compañeros tóxicos que solo crean problemas y no permiten tener una buena calidad de vida, limitan las oportunidades y truncan las relaciones personales. El mejor momento para cambiar es el instante que uno reconoce que hay algo en su forma de actuar que no está permitiendo avanzar o está creando más drama por lo que le impide tener buenas relaciones con los demás.

Por lo tanto, no hay que esperar a que llegue un momento ideal para cambiar o adquirir un hábito positivo. Posiblemente, esa oportunidad para cambiar nunca llegue. Después de todo, la rutina y la comodidad perpetúan los malos hábitos aun cuando la vida no fluya de una forma constructiva. Por lo tanto, si uno reconoce que algo que hace ya no funciona, hay que iniciar la conciencia y el cambio de inmediato.

Se considera un mal hábito a un comportamiento negativo que crea un sentimiento de impotencia o frustración. Una acción que limita el desempeño de la vida. Una actitud que impone una barrera y al no poderlo controlar, incómoda y lastima a los demás, y eventualmente termina por lastimar más a la misma persona.

Los hábitos ya sean positivos o negativos se adquieren en un principio de forma consciente, pero muy rápidamente se tornan en acciones casi automáticas que se realizan tantas veces que ya se hacen sin pensar.

Estas acciones pueden ser tan sencillas como el morderse las uñas hasta muy complejas y destructivas como adicciones, mentir, gritar, dejar la ropa tirada, comer compulsivamente, etc…

A pesar de que parezca obvio que hay acciones y hábitos negativos y tóxicos, que no son registrados como algo malo. De hecho, la gente puede aludir a decir: así soy. Esto es lo que hago siempre. En mi familia todos actuamos así… Por lo tanto, es importante aclarar que la mente no juzga y no distingue cuando uno hace algo que sirve o cuando se está causando problemas. Para la mente solo son patrones y formas de actuar.

Lo mejor de los hábitos es que estos se pueden modificar y uno puede cambiar si así lo desea ya que uno puede reconstruir sus patrones y elegir comportamientos más sanos y constructivos.

La realidad es que a los hábitos se les puede ignorar, cambiar o reemplazar. La condición necesaria para que esto suceda es -estar consciente de la forma cómo uno actúa-

Los malos hábitos

Ellos:

1) Falta una atención en la casa (dejar toallas mojadas en la cama, no recoger los envases vacíos, ser compasivo de la limpieza, exigir orden extremo).

2) Escuchar selectivamente, sólo lo que les conviene o lo de su interés.

3) Voltear a ver mujeres frente a su pareja.

4) Apoderarse del control remoto de la televisión. O cambiarle a otro programa sin preguntar.

5) Ser sociable solo con su familia o sus amistades.

Ellas:

1) Quejarse continuamente, reprochar y criticar de todo.

2) Ser caprichosa e irracional.

3) Compradora compulsivamente.

4) Ser metiche, inoportuna o imprudente.

5) Ser chismosa ( muy comunicadora)

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Hábitos positivos

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Ingredientes:

  • Conciencia – reconocer los comportamientos con responsabilidad y sin justificación.
  • Determinación – compromiso personal para ser mejor
  • Constancia- dedicación y esfuerzo para reconocer y establecer nuevas rutinas
  • Paciencia- tolerancia a la frustración hasta poder establecer los cambios necesarios
  • Confianza – tener fe y reconocer que uno tiene el poder y la capacidad para cambiar.

Afirmación personal para cambiar los hábitos negativos:

Tengo el poder de cambiar, mejorar y transformar mis hábitos negativos. Pongo atención en las cosas que hago. Soy responsable por todo lo que hago, aunque lo haga de una forma inocente. Mi calidad de vida mejora cuando mis hábitos son positivos. Creer que puedo cambiar es el principio para transformar mis actos y pensamientos tóxicos en hábitos constructivos y positivos. Mis hábitos están basados en mis convicciones. Si entiendo lo que me motiva a actuar puedo encaminar mis acciones para que estas me ayuden a ser mejor.

Cómo entender mejor a los hábitos:

1. Los hábitos no se hacen solos. Toda persona es responsable por sus acciones. Cuando estas se hacen repetitivamente se convierten en un hábito, el cual con el tiempo se afianza y es muy difícil cambiar.

2. Pequeños cambios pueden lograr grandes resultados. No se requiere de mucho esfuerzo para repetir una acción que ya se ha hecho anteriormente. Una acción lleva a otra y así sucesivamente, de esta manera uno puede empezar a hacer los cambios deseados y casi sin darse cuenta puede adquirir un nuevo hábito.

3. Los hábitos pueden ser el mejor o el peor aliado en la vida. Hay que ser muy cuidadoso en el momento de adquirirlos. Si uno adquiere un buen hábito, su carácter se fortalece, sus acciones son positivas y su vida se enriquece. Sin embargo, si uno adquiere un mal hábito, se esclaviza, deteriora y hace que su vida se convierta en una tremenda pesadilla.

“Los hábitos pueden ser una condena y una bendición, es uno la persona que los dirige y les da su valor.” 

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