Al filo de las siete de la noche nos integramos a la multitud que ingresaba al teatro buscando el lugar designado para disfrutar de uno de los mejores espectáculos visual-auditivos de la temporada. Lila presentaba en escenario un bolero (Cuando me tocas tú) que estremecía al público mientras los acordes de la guitarra se mesclaban suavemente con el golpeteó de la batería que acompañado de instrumentos de viento, daban una dirección a la interpretación teatral que en el fondo del escenario se representaba por un grupo de bailarines profesionales que se contoneaban al ritmo de la música que invitaba a soñar. Un hermoso traje rojo cruzaba el escenario seguido por un pachuco que alcanzando a la bailarina que portara el traje rojo, la proyectara en un sutil movimiento al aire, como si flotara suavemente junto con aquella voz profunda que Lila Downs ofreciera con un canto melodioso que se unía al profundo resonar del saxofón, el sonido de las notas musicales resonaban en cada esquina del teatro Ford, creando una experiencia incomparable.