El verano está llegando a su máximo nivel de calor en el sur de California, y los más pequeños y personas mayores de la casa son los más vulnerables a sufrir de deshidratación. Los síntomas son fácil de reconocer: sed, boca seca, dolor de cabeza, disminución del volumen de la orina, cansancio, escasez de lágrimas y ojos hundidos.

La deshidratación puede ser leve, moderada o grave dependiendo del líquido

corporal que se ha perdido o que no se haya repuesto tras estar expuesto al sol y al calor por un tiempo. Cuando es grave, la deshidratación es una emergencia potencialmente mortal.

Caso particular ocurre con los deportistas pues estos, al igual que la deshidratación que ocurre durante los meses de verano, puede ocasionar pérdidas de agua del orden de 2 y 2,5 litros de agua al día a través de la respiración, el sudor, la orina y otras secreciones.

Por ello los médicos destacan “la importancia de hidratarse durante los meses de verano para evitar que se produzcan calambres, golpes de calor o una posible hospitalización”.

Es importante tener presente que los niños son más susceptibles a sufrir de deshidratación debido a que su peso corporal es menor.