El presidente Donald Trump arribó el pasado martes 13 de marzo a San Diego, en medio de protestas masivas, para una visita al estado de California que tiene dos propósito fundamentales: el primero, supervisar los ocho prototipos de lo que, espera, será el muro fronterizo que dividirá Estados Unidos de México.

El segundo objetivo es el de empezar a recabar fondos para su segunda campaña presidencial o la reelección para un segundo periodo al que le da derecho la legislación cada uno de cuatro años. El principal evento sobre la recaudación de fondos se realizó la noche del mismo martes 13 en Los Ángeles. Como un tercer objetivo, los analistas locales advierten que Trump quiere medir fuerzas con las autoridades estatales californianas, un estado donde perdió, con 4 millones de votos, los comicios presidenciales de 2016 y que se ha declarado santuario para inmigrantes. Trump aterrizó en el Air Force One en la base aérea de Miramar para desplazarse en helicóptero a la zona industrial fronteriza de Otay. Allí se levantan en terreno federal los ocho prototipos entre los que decidirá cuáles usa para levantar el muro que asegura que impedirá la entrada de inmigración ilegal y drogas.Este es el primer viaje de Trump a California desde que fue investido hace 14 meses. El llamado “estado dorado”, un bastión demócrata, es la mayor potencia económica del país y, con más de 39 millones, el estado más poblado. También es el que mayor población hispana tiene: unos 15 millones.San Diego, en la que Trump pasará poco más de tres horas, es la mayor ciudad fronteriza opuesta a la construcción del muro.

En un fuerte operativo de seguridad por parte de México y Estados Unidos, el presidente Donald Trump acudió a la frontera para ver los ocho prototipos de lo que podría ser el próximo muro divisorio.