Después de más de medio siglo de tensión, la relación de Cuba y Estados Unidos comienza una nueva etapa, con la decisión del presidente Barack Obama de comenzar un diálogo entre ambos paises, una iniciativa que Raúl Castro en la isla comunista acogió después de meses de negociaciones, en las que tuvo un importante papel el Papa Francisco .

Obama y Castro hablaron a sus respectivas naciones al mediodía del martes 16 de diciembre en sus capitales, y confirmaron que los dos países han acordado reanudar las relaciones diplomáticas e iniciar vínculos económicos y de viajes.

“Hemos acordado el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Proponemos al gobierno de Estados Unidos adoptar medidas mutuas para mejorar el clima y avanzar hacia la normalización de los vínculos entre nuestros países basados en los principios del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas”, dijo Castro en cadena nacional, y subrayó que “esta decisión del presidente Obama merece el respeto y reconocimiento de nuestro pueblo”.

“Esto no quiere decir que lo principal se haya resulto. El bloqueo económico, comercial y financiero [impuesto por Estados Unidos en 1960] que provoca enormes daños humanos y económicos a nuestro país debe cesar”, exigió, y remarcó que el presidente Obama tiene “facultades ejecutivas” para terminar con uno de los mayores obstáculos en la relación bilateral.

Al mismo tiempo, desde la Casa Blanca, Obama lanzó:”Hoy vamos a renovar nuestro liderazgo en el continente americano. Vamos a levar las anclas del pasado porque es necesario alcanzar un futuro mejor: para nuestros intereses nacionales, para las personas que viven en Estados Unidos y para el pueblo cubano”. Además, prometió que examinará con el Congreso la posibilidad de poner fin al embargo a Cuba, vigente desde 1960, al asegurar que “estos 50 años mostraron que el aislamiento no funcionó”.

Congresista Loretta Sánchez respalda la decisión de Obama
Localmente, la congresista Loretta Sánchez reaccionó apoyando la decisión de Obama, aunque con precaución: “La reapertura de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba es una acción histórica y productiva. Los pasos descritos por el gobierno ayudarán al pueblo cubano a recuperar el control de sus vidas y el futuro de su nación.

“La eliminación de las barreras entre nuestros dos pueblos es un cambio monumental y debe manejarse con sumo cuidado y precaución. Por encima de todo, nuestra seguridad nacional debe seguir siendo nuestra máxima prioridad. Voy a estar monitoreando las acciones del gobierno en cada paso que se dé en este sentido”.