El Estado Islámico (EI) ha difundido un vídeo en el que aparecen milicianos del grupo integrista destruyendo con mazas una colección de estatuas y esculturas milenarias de la época asiria, en la ciudad iraquí de Mosul, bajo su control desde junio de 2014. La grabación muestra cómo los terroristas, con parcelas de terreno bajo su gobierno en Siria e Irak, empujan las figuras, las trituran con herramientas y taladran las más grandes para despedazarlas. Se trata de antigüedades de gran valor cultural, algunas del siglo VII a.c., testimonios de la civilización asiria que habitó el norte de Mesopotamia.

Al inicio del vídeo, traducido por el centro de análisis MEMRI, un hombre asegura que destruyen las estatuas porque son ídolos que las gentes adoraron en siglos pasados en lugar de a Mahoma. No es la primera vez que el EI arrasa con cualquier muestra de idolatría, como ha hecho en varias ocasiones con santuarios sufíes. «El profeta [Mahoma] nos ordenó deshacernos de las estatuas y las reliquias», dice durante la grabación el miliciano, «sus compañeros hicieron lo mismo cuando conquistaron ciudades a su mando».

Las estatuas destruidas parecen ser parte de la colección de un museo de Mosul, capital de la provincia de Nínive. «Las estatuas no eran visibles en época de Mahoma», dice un rótulo del vídeo sobre una imagen en blanco y negro de una escultura en el momento de su excavación. «Los oradores del demonio las extrajeron», continúa el rótulo.

La mayoría de estas figuras provienen de la antigua ciudad de Nínive, situada en el noreste de la localidad. La grabación muestra precisamente a varios milicianos en las ruinas de Nínive, aupados a grandes esculturas, martilleando y cortando con radiales desde la cabeza. El vídeo muestra también al inicio la quema de cientos de libros y manuscritos, un atentado contra la cultura centenaria de la ciudad iraquí que varios residentes han denunciado en las últimas horas a medios locales.

«No es solo patrimonio de Irak, es de todo el mundo. Es patrimonio de la humanidad», ha declarado a Reuters Lamia al-Gailani, una arqueóloga iraquí miembro del Instituto de Arqueología de Londres, quien subraya que el daño hecho es incalculable. «[Las estatuas] no tienen precio. Es increíble. No quiero ser más iraquí», dice al-Galiani, quien compara lo ocurrido con la destrucción a manos de los talibanes de las estatuas de Buda del valle de Bamiyan, en Afganistán.