Por: María Simón

Como se podrán imaginar, uno de los aspectos de mi carrera profesional es escuchar las quejas y muchas veces las excusas de mis clientes y/o estudiantes.  Una de las más comunes es, “no puedo hacer ejercicio porque me duelen las rodillas.”   Lo interesante es que la solución para ayudar con rodillas afectadas por artritis, lastimaduras o dolor en general es el mismo ejercicio que están evitando.

Nuestras articulaciones son compuestas de coyunturas, cartílago, tendones, ligamentos, etc. Con el tiempo, ya sea por degeneración genética o por algún trauma, estos componentes son afectados y causan dolor, especialmente al impactarlos con sobrepeso.  Los anti-inflamatorios son una solución temporal y la cirugía es invasiva mientras, a su vez, el resultado no es garantizado.

Una de las maneras más eficaces de aliviar el estrés en las articulaciones es perdiendo peso excesivo. Recientes estudios ortopédicos revelan que cada libra de peso es equivalente a 8 libras de presión sobre las articulaciones. En otras palabras, al perder sólo 5 libras, se remueven 40 libras de presión sobre las articulaciones. Además, también es importante fortalecer los músculos que rodean las articulaciones para así apoyar la coyuntura y facilitar su movimiento.

Por lo tanto, en vez de decir, “No hago ejercicio porque me duelen mis rodillas,” se diga, “Porque me duelen mis rodillas, es que hago ejercicio.”