La relación de pareja se puede terminar, pero la familia no se pierde y los hijos no deberían de sufrir tanto.  

Becky Krinsky – Life Coach

Las parejas cambian y sin darse cuenta, pueden crecer en direcciones distintas. Lo que alguna vez pudo haber sido una relación divertida, sana, e íntima, puede tornarse en una relación tóxica, destructiva y sofocante.

Hay parejas que pueden superar sus crisis y con ayuda profesional, apoyo espiritual y sobretodo con su compromiso y determinación personal. De hecho, pueden reconstruir su relación y la pueden llegar a fortalecer creando lazos de intimidad y confianza más sólidos que antes de que sufrirán su crisis.

Tristemente, hay parejas que tocan cuerdas tan sensibles que cruzan lumbares de sensibilidad y romper todo lazo que pudiera dar esperanza para poder reconstruir su relación.

Cuando se llega a tal abismo, es inevitable la ruptura. Aquí, el divorcio se convierte en la mejor opción, para poder recuperar la paz emocional y la estabilidad personal familiar.

En ningún momento se insinúa que el divorcio es una solución ideal. De hecho, es una gran pérdida para todos. Sin embargo, hay situaciones en las que el divorcio será la mejor forma de recuperar la salud mental y la armonía familiar.

Llegar a este momento en la relación no es fácil, ni cómodo, pero cuando las traiciones, las mentiras y los incumplimientos morales, económicos y el abuso psicológico son tales, se debe de poner un alto y tener el valor para decir: Ya basta. Esto se ha terminado. Así la dignidad personal recobra una nueva dimensión y la toma de decisiones es más acertada.

Lo más importante cuando se está contemplando seriamente el divorcio, será reconocer que no es justo destruir la vida de los hijos. Ellos tendrán sus cicatrices que sanar. No se les deberá de preguntar, involucrar, pedir que tomen partido y ni siquiera se les tiene que encarar los detalles de la relación íntima que ya no funciona.

La relación de pareja es independiente a la relación que se tiene con los hijos. No se vale interponer a los niños en medio de una batalla que nadie de antemano saldrá ganando, aun cuando se consigan todas las condiciones que se buscan.

Los hijos siempre serán integrantes de la familia, aun cuando los padres no se puedan tolerar. No hay que hacer de la vida de los inocentes un infierno por querer utilizarlos como parte de los argumentos para negociar y/o conseguir mayores beneficios.

Esconder y mentir acerca de los bienes materiales por no dividir justamente las cosas, solo complican los trámites, aumentará el odio, y los resentimientos.

Buscar venganza con un abogado y terminar con la otra persona, no es tener al mejor abogado al contrario puede empeorar toda la cuestión. Busca a una persona humana, sensible y que los quiera ayudar.

Si el divorcio es tu única salida, trata de cuidar tu integridad personal, la salud emocional de tus hijos y recuerda, siempre serán familia, aun cuando ya no sean pareja.

La receta

Mis hijos y el divorcio

Ingredientes:

Consideración – respeto y cuidado para no lastimar, ni vengarse de los demás.

Integridad – valor personal para hablar y actuar con dignidad, honestidad y objetividad

Calma – paciencia para que las cosas se den ordenadamente en su momento y lugar

Perspectiva – valorar la vida en su totalidad reconocer los aciertos y soltar el enojo presente

Amor – entender que los hijos son un tesoro que hay que cuidar y proteger con cariño

Afirmación positiva para cuidar a los hijos durante el divorcio.

Cuido y protejo el bienestar y la salud mental de mis hijos. Voy a salir adelante y tengo la fortaleza para luchar con dignidad sin tener que comprometer mis valores o la seguridad y estabilidad de mis hijos. Mi familia es importante. Hago todo lo posible para mejorar mi vida y superar mis problemas sin lastimar a mis hijos. Agradezco las cosas buenas que mi matrimonio me dejo y dejo ir todo lo que ya no sirve. Vivo en armonía y tengo fe de que voy a salir adelante.

Cómo cuidar a los hijos durante el divorcio:

  1. La relación de pareja se puede terminar, la familia nunca se pierde. Cuando uno entiende que a pesar de que se terminan los lazos íntimos, los hijos siguen teniendo a sus padres. Poder conservar el respeto en la familia protege la salud mental de los hijos.
  2. Mantener la distancia con los hijos en la lucha mejora la posibilidad de reconstruir una nueva vida. Cuando se protegen los sentimientos de los hijos, estos podrán cicatrizar más rápido las heridas que el divorcio les ha dado.
  3. Los hijos siempre serán un buen motivo para luchar y mantener la armonía. Establecer la prioridad en los inocentes permite que los trámites sean justos, eficientes y sobretodo más sensibles.

Los hijos tienen el derecho de tener una buena relación con sus padres aun cuando ellos no puedan funcionar como pareja. 

Artículo Fuente: https://recetasparalavida.com/

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