POV presenta una mirada sin tapujos a los centros de detención de inmigrantes en los Estados Unidos desde adentro, en el docu-thriller de Alex Rivera y Cristina Ibarra LOS INFILTRADOS, que se estrenará el lunes, 5 de octubre de 2020 en PBS.

Como parte de su temporada 33, POV se enorgullece de presentar el estreno en televisión nacional del docu-thriller Los infiltrados (The Infiltrators), co-dirigida por Alex Rivera (Sleep Dealer) y Cristina Ibarra (Las Marthas, Dirty Laundry: A Homemade Telenovela) la película se estrenará el lunes, 5 de octubre de 2020 en PBS a las 10p.m., tiempo del este (consulte los horarios locales), y en pov.org, donde también estará disponible de forma gratuita hasta el 5 de noviembre de 2020.

Ganadora de los Premios ‘NEXT a la Innovación’ y del Público en el Festival de Cine de Sundance, Los infiltrados narra la historia verídica de dos jóvenes inmigrantes que en 2012 se dejaron detener por la Patrulla Fronteriza de EE.UU—a propósito—y fueron llevados a un sombrío centro de detención privado y con fines de lucro del condado de Broward, Florida. Marco Saavedra y Viridiana “Viri” Martinez, quienes tienen estatus protegido a través del programa de Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), son miembros de la Alianza Nacional de Jóvenes Inmigrantes, un grupo de DREAMers radicales que tienen la misión de detener las deportaciones. Y ambos creen que el mejor lugar para hacerlo es dentro de los propios centros de detención. Empero, cuando Saavedra y Martínez intentan esta arriesgada ‘fuga de prisión’ a la inversa, las cosas no salen según lo planeado. Al mezclar material documental de los infiltrados reales con recreaciones de los eventos dentro del centro de detención, Los infiltrados cuenta una increíble y estremecedora historia verdadera a través de un lenguaje cinematográfico que desafía las convenciones genéricas del cine.

Los activistas que protagonizan la película—Saavedra, Martínez y Claudio Rojas—fueron filmados mientras planificaban y organizaban su campaña desde una ‘casa segura’. Rivera e Ibarra construyeron la narrativa de su filme en torno a ese material documental, al cual sumaron entrevistas adicionales, videos de archivos comunitarios, materiales de noticieros y documentos internos del gobierno que obtuvieron a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información. Varios de los extras de la película en los segmentos recreados son personas indocumentadas o anteriormente detenidas. El proceso de realización de la película fue pensado, de principio a fin, con el propósito centrar las experiencias de personas cuyas perspectivas a menudo quedan fuera de las representaciones oficiales del proceso de inmigración.

Habiendo realizado películas sobre temas relacionados con la frontera y la inmigración entre Estados Unidos y América Latina desde mediados de la década de los noventa, en 2010 Rivera comenzó a notar algo que nunca había visto antes: los inmigrantes se hacían arrestar a propósito y arriesgaban su propia deportación como un acto de protesta política. En lugar de vivir en las sombras, estos jóvenes activistas indocumentados estaban optando por visibilizar sus situaciones como un medio para exigir un cambio político y la libertad para llevar una vida plena en el único país que conocían.

“Vivimos una realidad nacional en la que cientos de miles de inmigrantes están siendo desaparecidos dentro centros de detención con fines de lucro, sin juicio y sin abogados que los representen”, afirma Rivera. “Se han filtrado muy pocas imágenes del interior de estas instalaciones: las corporaciones que las administran controlan estrictamente el flujo de imágenes. Cuando conocimos a estos activistas de la vida real, a los infiltrados, nos cautivó su radical imaginación. Tenían un plan audaz para desvelar y exponer lo que estaba destinado a permanecer en la oscuridad.»

«Para contar esta increíble historia real, desarrollamos una nueva forma de ver”, afirma por su parte, Ibarra. “Inspirados por la ‘actuación’ que les permitió a los infiltrados hacerse detener, usamos nuestra cámara documental para seguir a la gente real, y luego trabajamos con actores y con un guion para contar la historia dentro del centro de detención, que de otra manera sería invisible. La visión y la voz de los líderes indocumentados nos impulsaron a desarrollar un nuevo lenguaje visual».

Rivera e Ibarra afirman: “Con las elecciones presidenciales de 2020 cada vez más cerca, los derechos de la población indocumentada de los Estados Unidos quizás nunca habían sido un tema tan candente o habían estado tan en juego como ahora.  Esperamos que nuestra película inspire al público a encontrar visionarias soluciones políticas a la crisis de la detención de inmigrantes. Eso se empieza viendo”.

«Esta película utiliza un enfoque creativo y audaz para ayudar al público a considerar de una nueva forma el sinnúmero de problemas de inmigración y deportación que Estados Unidos enfrenta», dice Justine Nagan, productora y directora ejecutiva de POV y de American Documentary. “Es un trabajo memorable, inesperado y desafiante del cine de no ficción con un particular punto de vista: un ejemplo clásico de POV de muchas maneras. La co-directora Cristina Rivera es exalumna de POV y estamos encantados de llevar esta, su más reciente película, al público estadounidense a través de PBS y de nuestros colaboradores comunitarios en todo el país».

Desde el rodaje de la película, los problemas relacionados con la inmigración han vuelto a ocupar un lugar destacado en la conversación política contemporánea. Con las elecciones presidenciales de 2020 a la vuelta de la esquina, los derechos de la población indocumentada de los Estados Unidos quizás nunca habían estado tan en juego como ahora. Tras su estreno en festivales en 2019, el protagonista de Los infiltrados, Claudio Rojas, fue detenido y sometido a un proceso de deportación—un reflejo surrealista de la trama de la película en la realidad—y por último fue deportado a su país de origen, Argentina, después de veinte años en los Estados Unidos. Sus familiares y abogados cercanos a su caso creen que el arresto de Claudio puede haber estado directamente relacionado con su participación en la película y ser parte de un patrón ilegal de represalias por parte de ICE contra activistas inmigrantes.