¡Los saludo de nuevo! Vamos a directo al grano: Yo gano más que mi esposo. Claudia nos cuenta que lleva unos años ganando más que su esposo y algo que ella pensó que iba a ser una gran ayuda se ha convertido en dolor de cabeza. Ella sólo pensaba en que su familia tuviera mejores condiciones de vida y por eso entró a trabajar pensando en aligerar también la responsabilidad a su esposo y gracias a que ella maneja un buen nivel de inglés y ha tomado cursos en el Colegio Comunitario obtuvo un mejor trabajo que su esposo.

Al principio todos estaban muy contentos con la repentina riqueza pero después todo fue cambiando porque el esposo de Claudia empezó a sentirse amenazado por la capacidad de su esposa, en lugar de tomarlo como algo positivo y como una oportunidad de ahorrar y de mejorar su nivel de vida. Ahora ve a su esposa como una competencia. Claudia nos comenta que le cuesta mucho trabajo manejar la situación y aunque ha intentado hablar con su esposo a él le cuesta mucho escucharla.

Eso se llama inseguridad. Lo que tiene tu esposo Claudia es inseguridad porque históricamente a los hombres le ha tocado el rol de ser proveedores y cuando el hombre es responsable se siente con la obligación de cumplir cabalmente y si su esposa lo supera en ese aspecto asienten que están fallando como hombres y como esposos. Los tiempos modernos nos han llevado a vivir diferente y esto nos obliga a hacer ajustes y ser más inteligentes para manejar nuestros roles y nuestras relaciones. Los integrantes de la pareja se tienen que poner uno en los zapatos del otro y sí saber escucharse y sacar el mejor provecho de esta situación, incluida la enseñanza. Busca a alguien neutro para que él pueda al menos escuchar. Eso ya es un inicio. Por otro lado, en la medida que tu esposo se capacite va a poder avanzar en el plano laboral, que no pierda tiempo y sugiérele que vaya el Colegio Comunitario, que tú lo apoyas.

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