Reportaje exclusivo Miniondas/FarándulaUSA

Gerardo Alquisira tiene 35 años de edad, pero tras 6 años de tratamiento de diálisis tiene -clínicamente hablando- 65 años de edad por la pérdida de esperanza de vida debido al severo tratamiento para purificarle la sangre, pues vive gracias a una máquina

Hasta hace 6 años Gerardo Alquisira era un joven de 29 años de edad lleno de energía y sueños por la vida. Pero se le manifestó una enfermedad congénita, el «asesino silencioso» lo llama él, la alta presión sanguínea que ha perseguido a su familia por generaciones, pues su padre y abuelo también padecieron de esta condición hereditaria.

Pero el tratamiento contra el mal en Gerardo tuvo efectos secundarios adversos que le terminaron dañando ambos riñones, con la consecuente pérdida de capacidad para purificar la sangre del cuerpo.

«Desde que empecé con la diálisis dependo de una máquina que por una manguera me saca la sangre, entra a un filtro que purifica la sangre y otra vez entra al cuerpo. Te van purificando la sangre, solo una tercera parte, no toda al 100% porque no te pueden vaciar toda la sangre. Me lo hacen tres veces por semana, por cuatro horas cada vez. Es como un part time, tengo que estar ahí cada vez por cuatro horas con ese tratamiento.

«Al principio es doloroso porque te introducen unas agujas especiales, gruesas, después a la piel donde te inyectan se le va muriendo el sentido y dejas de sentir cuando te pican cada vez. Dependo de la máquina. No puedo salir (lejos de la ciudad)  porque tengo que regresar al otro día, si voy afuera a Santa Barbara, o a cualquier otra ciudad, me tengo que regresar porque tengo que ir a mi diálisis. Por ejemplo ayer hice diálisis, hoy no, pero mañana otra vez diálisis», explica Gerardo como es su vida sujeto al tratamiento de diálisis.

La diálisis es un tratamiento costoso que afortunadamente en el caso de Gerardo está cubierto por el Medical, pues en otras circunstancias absorbería los ingresos de la familia en poco tiempo. «Por cada tratamiento son $386 dólares, por cada día». Gerardo recibe tres tratamientos de diálisis a la semana por los pasados seis años.

Gerardo está soltero y no tiene en puerta ninguna relación sentimental ni piensa en formar una familia a futuro, debido por supuesto a su condición de salud, «no estoy estable, así que para qué empezar algo si no vas a mirarlo terminar», reflexiona Gerardo sobre tener una pareja.

Gerardo necesita urgente un trasplante de riñón

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«Tengo los dos riñones dañados, pero urgentemente necesito uno para estar bien», dice Gerardo sobre sus esperanzas de proseguir adelante con vida. «Si el riñón trasplantado es aceptado por el cuerpo ya solo necesitaría algunos cuantos medicamentos y sería independiente otra vez, pues ahora depende mi vida de una máquina».

En los días y los años en que Gerardo lleva en su tratamiento luchando por su vida, «he visto que a las clínicas llega mucha raza, mucha gente hispana que está con la diabetes.  El número es alto de gente que no se cuida de la diabetes y van a terminar en diálisis. Que es una vida que depende de una máquina, y si hay una oportunidad de cuidar la salud antes de llegar a ese estado, mucho mejor».

Hay una lista de espera que tiene el condado para efectuar trasplante de riñón, es nacional, en esa lista de espera «no te dicen qué número eres, no te dicen qué tan cerca estás. Solo te dicen ‘prepárate para un día en que te llamen’. La lista de espera me dijeron que está en Orange County de 8 a 12 años para un riñón. Y obteniéndolo aún hay otro riesgo de que no sea compatible con tu cuerpo».

La situación de la espera cambia si hay un donante dispuesto a dar un riñón específicamente para Gerardo, «sí, cambia tu situación, te quitan de la lista de espera y la persona que sigue en línea recibe el siguiente riñón disponible».

Agrega: «La gente que dona riñones lo hace por caridad, pero no hay mucha gente de esa. La mayoría de la gente les dicen en el DMV que en la licencia de manejar digan que quieren donar sus órganos, si Dios no lo quiera tienen un accidente y fallecen pueden donar sus órganos y ayudar a aproximadamente a siete personas, riñón, pulmón, hígado, ojos, pero muchos tienen miedo de ¿a dónde van a ir mis partes?, sinceramente el muerto ya no siente nada».

Expectativa de vida de Gerardo

Si Gerardo no consiguiera un donante propio de riñón, y continúa en tratamiento de diálisis mientras le llaman del condado para un trasplante de riñón, su expectativa de vida es de pronóstico reservado, «lo que dicen los médicos -explica Gerardo- y es algo que no quieren decir, que cada año que estás en la máquina de diálisis te quitan aproximadamente cinco años de vida. Yo, por decir, llevo seis años, llevo 30 años que disminuyó mi vida, mi cuerpo, es como si tuviera 65 años ahora porque no está acostumbrado el cuerpo a que le saquen su sangre, pase por una máquina y otra vez se la pongan en el cuerpo».

La condición de Gerardo a afectado seriamente a su familia, «la familia es como una mano -reflexiona Gerardo- tienes tus cinco dedos, si un dedo está dañado la mano ya no trabaja bien. Es como si la familia entera se enfermara también. Cuando salgo mal del tratamiento de diálisis, hay veces que me acalambro, o me duele mucho la cabeza, o salgo muy cansado, todo eso tiene efectos y la familia lo mira. Anda uno decaído, cansado, y la familia también lo resiente. Afecta a todos».

Buscando a un donante

Gerardo da a conocer su historia como un llamado al público para que si alguien ha considerado el ser donante se acerque a él para donarle el órgano que le prolongue la vida. «También para avisarle a la raza que se cuide de la diabetes y la alta presión, porque la donación de órganos es la última solución».

Concluye: «Hasta que te pasa es que reacciona uno, pero hay ocasiones en que es muy tarde para reaccionar porque ya está uno en diálisis y no hay otra solución. El riñón es el único órgano del cuerpo que no se puede sanar solo».

Gerardo acepta que el público interesado entre en contacto con él, «si son sinceros y quieren ayudarme», a través del correo electrónico a Jerry.bahena@yahoo.com. o llamando al 714.791.3623.

Fuente: Miniondas/FarándulaUSA

Fotos: Miniondas/FarándulaUSA