Las haciendas de México son el destino ideal para el viajero que busca algo más que un hotel de lujo. Historia y cultura se hermanan con el lujo y la excelencia en el servicio para ofrecerte una experiencia integral y exclusiva. Estas construcciones majestuosas, reflejo del lujo y el buen gusto de otros siglos, se han preservado para ser ahora en sitios de relajación y deleite. Casi todos los estados del centro y sur de México te ofrecen un gran número de haciendas para visitar y hospedarte en ellas; cada una te propone un estilo distinto, un viaje en el tiempo del que no querrás regresar.

Construidas entre los siglos XVI y XIX, las haciendas fueron núcleos de producción que mantenían la economía del México colonial y después del país independiente. Ahí se procesaban los minerales extraídos de las minas. También se criaba ganado y se producía azúcar, pulque, tequila, café, vinos, cereales y hasta cacao. Las haciendas estaban rodeadas de grandes extensiones de terreno regidas por la “casa grande”, residencia y oficina del propietario. Su excelente arquitectura y decoración interior replicaban las tendencias de cada época, aunque con adaptaciones locales que les dieron un estilo único según la región del país.

Con el tiempo, algunas haciendas fueron abandonadas y hoy sólo quedan algunos de sus muros en pie; otras más se mantienen produciendo bajo nuevos métodos. Afortunadamente, muchas han recuperado su esplendor y se han convertido en una experiencia única de viaje: la irresistible oportunidad de remontarse en el pasado y disfrutar el lujo que vivieron aquellos magnates de siglos pasados.

Podrás elegir escenarios y experiencias muy variadas: desde los jardines boscosos que rodean las haciendas mineras de San Miguel y Santa María Regla en Hidalgo, pasando por las haciendas ganaderas de Tlaxcala y su nostálgica sobriedad, las henequeneras de Campeche y Yucatán, inmersas en el misterio de la selva y del mundo maya, o las azucareras de Morelos, marcadas por la Revolución Mexicana (1910). Si eres un viajero en busca de experiencias exclusivas que combinan el contacto con la naturaleza, la historia y el lujo, prepárate: las haciendas de México dejarán satisfechas todas tus expectativas.

 

HACIENDAS GANADERAS: UN SECTO DE
TLAXCALA
Entre los estados que han sabido ambientar sus haciendas ganaderas para una experiencia de lujo y relajante tranquilidad destaca Tlaxcala. La deliciosa gastronomía, paseos a caballo, ambiente taurino y el mundo del pulque conforman esta experiencia. La ruta por las haciendas ganaderas y pulqueras te llevará a conocer sitios de sobria belleza, como Hacienda San Pedro Tenexac, monumento histórico de la nación, Hacienda Tecoac, donde se degusta comida regional, y las haciendas pulqueras de Santa Teresa de Ixtafiayuca y de San Bartolomé del Monte, entre otras.

Una de las favoritas por los viajeros para hospedarse es Hacienda La Laguna. De vocación ganadera, ha adaptado en su “casa grande” cinco habitaciones con exclusivos acabados coloniales. Saborea en su restaurante delicias mexicanas en un ambiente alegre y muy mexicano y anímate a dar un paseo a caballo para disfrutar del aire fresco de Tlaxcala. Al anochecer déjate arrullar por el sonido de los grillos y mugido de los toros en la lejanía.

 

HACIENDA MINERAS: ORO, PLATA Y TURISMO
La historia de las haciendas de beneficio en el México colonial es apasionante. En sus instalaciones las rocas extraídas de las minas eran procesadas para obtener oro, plata y otros valiosos minerales. Estas construcciones surgieron en estados como Guanajuato, Hidalgo, Zacatecas, Durango y Jalisco. Casi todas ellas sufrieron el abandono, aunque aún pueden apreciarse sus vestigios para darse una idea de su belleza.
Por ejemplo, en Mineral de Pozos, Guanajuato, se encuentran los restos de cinco haciendas de beneficio. Puedes recorrerlas acompañado de un guía. Otros vestigios de gran belleza son los de la ex hacienda de san Juan Bautista, localizada a sólo 20 minutos de Taxco de Alarcón, en Guerrero. En Jalisco puedes visitar San Sebastián del Oeste, donde podrás visitar algunas haciendas mineras que datan del siglo XIX:
Pero si tu intención es hospedarte, la opción más recomendable son las haciendas de Santa María Regla y San Miguel Regla, en el Pueblo Mágico de Huasca, en Hidalgo.