Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Galicia dieron a conocer que los forenses han identificado a 67 de los 80 fallecidos del accidente de tren ocurrido en España.

Además, revelaron que a las 13 víctimas que no han podido ser reconocidas se les practicarán pruebas complementarias debido a que se trata de los cadáveres con mayor dificultad para identificar, por lo que algunos de los resultados podrían estar hasta en dos o tres días.

Según reporta la agencia Notimex, de las 80 víctimas la mayoría fallecieron en el lugar del accidente, mientras que sólo siete alcanzaron a ser llevadas con vida a los hospitales donde murieron.

Cabe señalar que las autoridades han informado ya a familiares de una gran parte de las 67 víctimas identificadas, muchas de ellas extranjeras y otras de diferentes ciudades de España.

Entre las víctimas está la mexicana Yolanda Delfín Ortega, de 22 años de edad, quien viajaba a Santiago de Compostela donde tenía seis meses en intercambio universitario en la carrera de Derecho, y que había estado en Madrid para despedir a su madre y hermana que le habían visitado.

Surgen los primeros datos de las víctimas

De las víctimas españolas, hay ciudadanos de diferentes comunidades autónomas, y poco a poco los familiares cuentan algunas de las historias de ellos.

En el accidente falleció el periodista español Enrique Beotas, con una carrera de 30 años, cuyo programa «La Rebótica» se transmitía desde hace 17 años en diferentes estaciones de radio.

También figura entre las víctimas Carla Revuelta, la realizadora de varias series de televisión en este país, como «Aída», «Los quién», «Siete vidas», «Fenómenos», entre otras.

Por su parte, el futbolista del club Deportivo La Coruña, Juan Domínguez, abandonó la concentración del equipo al perder a un tío y una tía política.

A la espera de noticias

De momento, casi 20 familias han pedido la entrega de los cadáveres, mientras que en el edificio Cersa del barrio de San Lázaro se espera la llegada de familiares de otros fallecidos.

Regularmente, la desesperación de aquellos que acaban de conocer que su familiar ha muerto quiebra el silencio.

«Ella estaba en el tren», escribe entre lágrimas en su móvil una treintañera, abrazada por su compañero con la mirada perdida en un punto incierto fuera del edificio, según relata la agencia AFP.

En el exterior, familias y grupos de amigos se reúnen alrededor de un puñado de sillas de plástico blancas, algunos hundidos, arropándose los unos a otros, otros silenciosos y visiblemente impactados.

Las últimas informaciones de la Xunta de Galicia precisan que de los más de 130 heridos del suceso, 87 personas continúan ingresadas en los hospitales de Santiago de Compostela, de los que 33 en la Unidad de Cuidados Intensivos y cuatro de éstos son niños.