Buenos Aires, 10 dic (EFE).- El economista libertario Javier Milei juró este domingo «por Dios y por la patria, sobre estos santos evangelios» como nuevo presidente de Argentina en el Congreso de la Nación, en Buenos Aires.

Posteriormente, recibió la banda y el bastón presidenciales de manos del mandatario saliente, Alberto Fernández, quien le estrechó la mano y dijo unas breves palabras, tras lo cual salió del recinto.

Tras el juramento de Milei como nuevo mandatario, la vicepresidenta electa, Victoria Villarruel, hizo lo propio, momento en el que Cristina Fernández dejó la Asamblea Legislativa en manos de su sucesora.

«Es un momento que quedará para siempre en nuestros corazones y queremos agradecerles este gesto de acompañarnos de todos los países del mundo y todas las provincias», dijo la abogada que quedará encargada de la Cámara Alta por el período 2023-2027 para dar por cerrada una sesión que no duró más de 10 minutos.

Antes del juramento, ambos debieron pasar por el Libro de Visitas Ilustres. Lo llamativo fue que, además de la rúbrica de cada uno, Milei escribió su famoso lema, «Viva la libertad, carajo», y Villarruel agregó: «Todo por Argentina».

En el interior del Congreso, se encontraba la amplia delegación de representantes internacionales invitados a la ceremonia.

El presidente de Argentina, Javier Milei, comenzó este domingo su discurso ante la ciudadanía tras jurar el cargo que ejercerá por el período 2023-2027 señalando que «hoy comienza una nueva era» en el país suramericano.

Desde una tribuna instalada a los pies de la escalinata del Congreso de la Nación, en presencia de los principales representantes internacionales que acudieron a su asunción presidencial y ante decenas de miles de ciudadanos congregados en los alredededores, el economista libertario agregó que hoy se da «por terminada una larga y triste historia de decadencia y declive».

Milei repasó toda la herencia dejada por el Gobierno del peronista Alberto Fernández (2019-2023) para pintar una dura radiografía del país que se encuentra y en el que deberá tomar difíciles decisiones económicas, y, en ese sentido, comparó el impacto de la caída del muro de Berlín con el resultado de las últimas elecciones argentinas.

«Así como la caída del muro de Berlín, estas elecciones han marcado el punto de quiebre de nuestra historia», indicó el nuevo presidente argentino.

El líder de La Libertad Avanza (ultraderecha) resaltó que «ningún Gobierno ha recibido una herencia peor» que la que ahora encuentra su Ejecutivo.

Sobre el estrado, con bastante reminiscencias de las asunciones de presidentes de Estados Unidos, hasta el punto de que el propio Milei habló de «inauguración» -término usado en ese país-, también se encontraban los principales invitados internacionales.

Flanqueando el atril, sentados estaban el rey Felipe VI de España, quien llegó este sábado; los presidentes de Ucrania, Volodimir Zelenski; Chile, Gabriel Boric; Uruguay, Luis Lacalle Pou, y Paraguay, Santiago Peña, así como el primer ministro de Hungría, Víktor Orbán, entre otros.

Con el líder ucraniano, Javier Milei mantuvo unos minutos de conversación antes de fundirse en un abrazo de agradecimiento por haberse desplazado hasta Argentina en medio de la guerra que sufre su país.

También pudo verse entre los invitados a los expresidentes de Argentina Mauricio Macri (2015-2019) y de Brasil Jair Bolsonaro (2019-2023).

El presidente de Argentina, Javier Milei, recalcó este domingo en su discurso ante la ciudadanía tras jurar el cargo que no sólo el estado de la economía es deplorable, sino que «en todas las esferas, miren donde miren, la situación de Argentina es de emergencia».

«La situación de Argentina es crítica y de emergencia», insistió Milei vestido con la banda presidencial, desde una tribuna instalada a los pies de la escalinata del Congreso de la Nación, en presencia de los principales representantes internacionales que acudieron a su asunción presidencial y ante decenas de miles de ciudadanos congregados.

El flamante presidente enumeró que en materia de seguridad, «Argentina se ha convertido en un baño de sangre», que una de las ciudades más importantes del país -en alusión implícita a Rosario- ha sido «secuestrada» por el narcotráfico y la violencia, que los ciudadanos han sido «abandonados» por la clase política y que solo el 3 % de los delitos conlleva algún tipo de condena.

«Se acabó con el ‘siga, siga’ de los delincuentes», prometió mientras la multitud coreaba «¡Po-li-cía, po-li-cía!».

En materia social, Milei describió que «la mitad de la población es pobre, con el tejido social completamente roto», por lo que unos veinte millones de argentinos «no pueden vivir una vida digna», y seis millones de niños y jóvenes se van a dormir con hambre, caminan descalzos por la calle o han caído en la droga.

«Los planes contra la pobreza generan más pobreza», afirmó el nuevo gobernante argentino, quien insistió en que «la única forma de salir de la pobreza es con más libertad».

Milei se lamentó por las preocupantes cifras de la educación, un panorama que contrastó con el pasado, cuando Argentina se convirtió en el primer país «en terminar con el analfabetismo en el mundo». La gente le respondió: «¡Lo hicieron a propósito!».

En materia de salud, el presidente dijo que el «sistema se encuentra completamente colapsado», porque hay hospitales «destruidos», médicos que cobran «una miseria» y falta servicio de salud básica, una situación que, a su juicio, provocó que durante la pandemia del coronavirus Argentina 130.000 muertos, cuando podría podría haber tenido sólo 30.000.

Milei criticó el «Estado presente» del que hablan los políticos, porque según él es una fórmula «para justificar el aumento descomunal del gasto público que sólo lo beneficia» a la clase política.

En materia de infraestructura, advirtió de que sólo el 16 % de las rutas está asfaltada y apenas un 11 % en buen estado, razón por la cual cada año mueren 15.000 argentinos en accidentes de tránsito.

Javier Milei será el presidente de Argentina por el período 2023-2027, tras haber ganado la segunda vuelta electoral, celebrada el 19 de noviembre, ante el candidato oficialista, el ministro de Economía saliente, Sergio Massa.