¡Tía desengaña al mundo y diles que no hay Navidad! Esta frase fue la que más resaltó de la larga carta que recibí. Puedo decir Tony que tus comentarios son muy interesantes y que son para reflexionar. El 24 de diciembre es una fecha que está marcada en el calendario de muchas personas alrededor del mundo, con esto podemos darnos cuenta de que es una fecha significativa para una gran parte de la humanidad. Sin embargo, el punto específico de Tony es que hoy en día simplemente vivimos el resultado de una excelente idea comercial que ha contaminado el concepto de la Navidad y la ha hecho morir.

Es verdad, mucha gente ya no se acuerda de nada de la esencia de la Navidad y en su mente, y en su corazón, sólo significa compras, regalos, aprovechar ofertas, reuniones, más a fuerzas que de ganas. Comida, gastar, comida, gastar…

Pero, como siempre, está la otra cara de la moneda y para mucha gente por el contrario, esta es una época que esperan durante todo el año de verdad con ilusión. Para tantos otros es un tiempo para convivir y compartir aun más estrechamente con la gente que aman. De recuerdos y el buen sabor de boca de cálidas reuniones, de reencuentros con amigos, de momentos realmente construidos con amor. Mucha gente espera con entusiasmo el de fin de año con sabor a Navidad que les hace sonreír casi sólo porque si.

Para muchos otros es tal vez un estado de ánimo y viven la Navidad como una mezcla de los dos puntos de vista anteriores. Al final cada quien decide como quiere vivir no sólo esta época sino su vida misma y en que creencias basa su forma de pensar para construir su camino. Debo agregar que independientemente del origen religioso de esta celebración, el amor nos sienta bien y mientras más actuamos apegados al amor mejor nos sentimos, nos vemos, actuamos y todo en la vida empieza a tener sentido.

LA RECETA DE HOY

Mezcle todos estos ingredientes: Amor, paciencia, sonrisas, pensamientos positivos, hermandad, confianza, fe, solidaridad, inocencia, dulzura, buenas acciones, humildad, amistad y abrazos. Horne con un calor suficiente hasta que esponje sin quemar, desmolde y decore con volutas de recuerdos, con besos salpicados por doquier, con chispas de cariño y ponga una carcajada al centro. Comparta o regale este presente de su corazón porque con el tiempo poco a poco desaparece.