Los Rostros Cambiantes de la Tierra

Uno de los espectáculos artísticos más enigmáticos, bellos e impresionantes que procede de la antigua China, Los Rostros Cambiantes de la Opera de Sechuán, vino a la ciudad de Santa Ana en la Gala del Año Nuevo Lunar del Museo Bowers, con la presentación estelar y demostración en vivo con el Maestro en el arte de “Los Rostros Cambiantes”, Mr. Xiaohui Peng, el más alto representante de esta tradición artística de cinco mil años de antigüedad.

Los Rostros Cambiantes de la Opera de Sechuán son literal y verdaderamente un Serendipity, un afortunado e inesperado hallazgo que se produce al encontrar algo distinto a lo que se espera o se está buscando. “Para entender mejor la magia y el milagro de la Opera de Sechuán”, dijo Mr. Peng en su presentación, les explicaré este arte en tres partes: Géneros del drama; la cultura del Maquillaje Facial, y el desarrollo de Los Rostros Cambiantes.

Siendo una de las diez principales operas de China “la diferencia entre la Opera de Sechuán y otras operas radica en su tono extra alto, llamado Gaoqiang en chino”, dijo Mr. Peng, “es altamente atractivo y envuelve armonias para un ensamble vocal”, precisó.

La Ópera de Sechuán no solo incluye los tradicionales cantos, parlamentos, actuaciones y peleas acrobáticas, sino su artimaña de los “Rostros Cambiantes”, así como el uso de fuego vivo y mangas holgadas que sirven para sacudir violentamente las telas del atuendo en escenas aéreas.

La Obra Clásica de la Opera de Sechuan es “Madam White Snake”, (Doña Serpiente Blanca), el equivalente de “El Lago de los Cisnes” en el Ballet Ruso.

La artimaña de “Los Rostros Cambiantes”, es una elaborada técnica dramática que consiste en cambiar máscaras en fracciones de segundo con movimientos tan rápidos como imperceptibles logrando el efecto dramático del cambio de rostros mediante máscaras de diferentes diseños y colores, con los que la audiencia distingue el bien del mal a través del maquillaje facial.

El maquillaje y máscaras rojas representan la lealtad; el negro lo justo, el azul el valor, el blanco el artificio, y el verde el enojo. Con el desarrollo de la Opera de Sechuán, generaciones de artistas han creado centenares de diversos tipos de maquillajes faciales.