La sazón del corazón

Con la Tía Lechis

Hola Tía Lechis, leí un artículo que se está circulando en Facebook comentado por mucha gente. El artículo dice: «Si los gritos tienen el poder de matar un árbol, los gritos hacia tus hijos matan su creatividad, sus sueños, su inspiración, su confianza». Me dejó pensando mucho, y me motivó también a pensarla dos veces antes de gritarles a mis hijos.

Hola Lili, conozco el artículo y la historia de los árboles derribados a gritos. Dicen que en una isla del Pactfico los isleños practican «la magia de la maldición». Así, cuando deben cortar un árbol y es demasiado grande que no se puede derribar con hacha o sierra, es derribado con los esfuerzos reunidos de los isleños. Los nativos rodean el árbol y luego le maldicen y gritan. Esta energía negativa se dice que daña la energía de la vida del árbol, y en tan solo 30 días mueren sus raíces y el árbol cae al suelo.

La conclusión del artículo cae por sí misma como el árbol: ¿imagina lo que le hacen los gritos y los comentarios negativos a un pequeño niño o niña en su infancia y adolescencia?. La reflexión en las redes sociales es que este maltrato «se puede traducir en drogas, desempleo, indiferencia, fracaso, infelicidad», por eso es que saber manejar las reprimendas a los hijos es tan importante como administrar los elogios y las recompensas, para no caer en uno de los errores más grandes que cometen los padres.

La receta: En vez de regañadas ¡unas pellizcadas! (gorditas-sopes)

La Tía Lechis: El poder negativo de los gritos

Empezamos con la masa ya preparada tal como la venden en el supermercado (el punto exacto de la masa es que esté blandita y no muy pegajosa) agarramos un pedazo de masa, la palmeamos con los dedos para que agarre la forma del tamaño y forma que se quiere.

Las ponemos en un comal o un sartén. Las vamos volteando hasta que queden un poco doradas. Ya estando caliente, remojamos los dedos en agua para pellizcar las gorditas de los lados y le sacamos el centro de masa. Las volvemos a poner en el comal a fuego medio para que se doren un poco.

Aquí ponemos los asientos en medio de la gordita en cantidad al gusto. En un sartén o en el comal ponemos la carne para cocinarla. Cuando las gorditas se pongan un poco tiesas, entonces ponemos el queso rallado encima para que se vaya derritiendo. Picamos la carne para ponerla en las gorditas.

Sacamos las gorditas ya que estén listas y le ponemos la carne y la lechuga arriba. Después se le pone la salsa. Por último ponemos el aguacate (puede ser en guacamole), y se le pueden agregar unas gotas de limón.

Fuente: Internet/Facebook

Foto: wsj.com