Inocultable panorama urbano del Brasil
Redacción Miniondas

En las favelas de Brasil viven más de 11.4 millones de personas, alrededor del 6% de la población de 190 millones de habitantes, según el último censo del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística.

Estas aglomeraciones de viviendas sin derechos de propiedad suelen alojar pandillas y también son el hogar de los más pobres en el país.

A menudo son vistas como focos rojos de criminalidad y puntos de tráfico de drogas que a los turistas más les vale evitar, pero eso parece comenzar a cambiar.

El crecimiento acelerado de las favelas en Brasil provocó que el gobierno buscara maneras de erradicarlas, siempre sin éxito. Los dos intentos de reubicar a los habitantes en estas zonas, uno en la década de los 40 y otro en la década los 70, no funcionaron por fallas en su ejecución.

En 2007 el presidente Lula da Silva lanzó el Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC) que incluía a 4 favelas en Río de Janeiro, para las que se destinó más de 270 millones de dólares. Mediante la herramienta se consiguió desarrollar infraestructura, construyendo escuelas, hospitales y centros deportivos al interior de estas comunidades.

La composición de las favelas también ha cambiado. Mientras en 2003 la proporción de familias de clase media que las habitaban era de 33%, para 2013 el índice se elevó al 65%, según datos del recién creado Instituto Data Favela.

En 10 años no sólo incrementó la clase media, sino que los niveles más pobres pasaron de representar el 65% de la población en 2003, al 32% en 2013.

El estilo de vida de muchos brasileños que viven en favelas actualmente es bastante diferente a la imagen que el mundo tiene de ellos.

El 99% de los hogares tienen refrigerador, el 69% cuenta con lavadoras, el 55% utiliza microondas y casi la mitad (46%) tiene una pantalla de plasma, LED o LCD.