Tom Brady no vino al Super Bowl. Ben Roethlisberger también está ausente, al igual que los hermanos Peyton y Eli Manning.

Este Super Bowl presenta a dos actores nuevos: Colin Kaepernick y Joe Flacco. Uno de ellos saldrá de New Orleans arropado con la etiqueta de astro en la posición más distintiva de la NFL.

Para cada uno, todo esto es inédito.

Llegó la hora de la verdad

Flacco, el único quarterback en ganar un juego de postemporada en cada una de sus primeras cinco temporadas en la liga, guiará a los Baltimore Ravens en el partido del domingo contra Kaepernick y los San Francisco 49ers.

No parece ser un enfrentamiento de luminarias, por ahora.

Es la primera vez en una década que ni Brady, Roethlisberger, Eli Manning ni Peyton Manning asisten a la cita del Super Bowl.
No se pueden encontrar jugadores más novicios que éstos, dos mariscales de campo que nunca antes habían llegado hasta esta instancia.

“Al principio de la temporada, yo sólo esperaba entrar a jugar de alguna manera”, dijo Kaepernick, el sustituto de Alex Smith, quien había llevado a los 49ers a la final de conferencia el año pasado.

Recibió esa oportunidad luego que Smith sufrió una conmoción cerebral el 11 de noviembre, y desde entonces ha sido el titular fijo.

Si gana este partido, podría ponerse a la par de Joe Montana y Steve Young. Esos dos ilustres quarterbacks llevaron a los 49ers a conquistar cinco campeonatos de la NFL, siempre triunfantes en cada ocasión que el equipo llegó al Super Bowl.

Aún así, Kaepernick nunca ha vivido el torbellino de un Super Bowl, y eso parece no asustarle.

Flacco también suscita algo de incertidumbre, pero al menos se presenta con un respetable rodaje en la liga. Su foja es de 8-4 en los playoffs, con seis victorias como visitante. Se trata del mayor número para cualquier quarterback, incluidos Montana y Young. También para John Unitas, de Baltimore.