Libros que quedan para la historia
Luis Arritola Miniondas

Los amigos del Gabo

El primer libro que leí de Gabriel García Márquez fue Cien Años de Soledad. Lo leí en la adolescencia mientras se supone debía estar trabajando en periodo de vacaciones de verano, pero como continuamente el jefe se ocupaba en jugar póker, yo mataba las horas laborales muertas leyendo, y si era un libro gordo mejor.

De aquellas horas me queda esa sensación única de sentirme estar ahí en Macondo, viendo como el padre del coronel Aureliano Buendía lo conduce a conocer el hielo en una tarde remota siendo aun niño, recuerdo olvidado que le regresa a la memoria muchos años después frente a un pelotón de fusilamiento.

Después de contar la historia de la genealogía de los Buendía en el mítico pueblo de Macondo, a García Márquez le costó superarse a sí mismo, aunque como el buen aguardiente colombiano cada nuevo libro suyo –él les llamaba vallenatos- era una fascinante sorpresa tras otra, escritos con belleza y maestría. Tan afecto a provocar desconcierto y asombro parece haber sido el Gabo, que no alcanzó a publicar todo lo escrito en vida, dejando una obra póstuma que ya causa revuelo cuando aún no terminan los homenajes al escritor cuya imaginación y narrativa de filigrana cambió la literatura universal.

La novela inédita se llama “Nos vemos en agosto”, y cuenta la historia de Ana Magdalena Bach, una mujer de alta sociedad de 52 años de edad y 23 de casada, que cada 16 de agosto cumple con el ritual de visitar en una costa de Colombia la tumba de su madre y contarle los sucesos familiares en voz alta. Hasta que un día tiene un inesperado encuentro amoroso “con un hombre que no era el suyo”, según extractos del primer capitulo que ya circulan por la Internet, repitiendo el nuevo ritual cada año con diferentes aventuras.

Gabriel García Márquez, quien era llamado ‘Gabo’ por sus amigos, muy temprano en su vida declaró que escribía para que lo quisieran más sus amigos. Hoy sabemos que el gran Gabo tuvo muchos e íntimos amigos, tantos como lectores haya de sus libros.