Elegir alguna tonalidad para la casa no es algo que se deba hacer al azar, ya que cada color

brinda una energía precisa en cada ambiente.

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Por ejemplo, el rojo distrae, pero puede ser un activador de energía negativa y positiva. Por eso, no es aconsejable usarlo en lugares de trabajo.

 El naranja brinda calidez y ofrece iluminación a los espacios oscuros. La diferente gama de tonos es recomendada para los lugares de trabajo en donde se exija mucha creatividad.

 El amarillo es considerado como un color de luz que imprime nobleza en el interior de una vivienda. Se puede usar para las paredes de una cocina o para lugares de escasa iluminación. Sin embargo, estos no tienen que ser intensos ya que pueden ser negativos para el sistema nervioso del ser humano.

 La energía del amarillo también está asociada con la maternidad, por lo que es factible integrarlo en el hogar si una pareja desea concebir un niño.

 El verde, turquesa y azul cielo transmiten tranquilidad y sosiego.

 Ayudan a que las personas

mantengan los sentidos relajados y un estado de ánimo equilibrado. Además, brinda optimismo, calma y armonía en el interior.

 Esta gama de colores también está enfocada a atraer energías positivas que mejoren la salud en el núcleo familiar.

 El color de pureza y limpieza es el blanco. No es adecuado para la zonas públicas de un inmueble como las salas, ya que impregna frialdad que puede afectar la interacción social. Es más adecuado para lugares privados como los baños o lugares netamente de relajación.

 El color azul no posee, en general, buenas connotaciones, aunque es apropiado para decorar ambientes y espacios donde sea necesario invocar a la verdad.