Los Ángeles, California 11 de julio de 2023- Marcela Iglesias ha sido distinguida por la revista «The Hollywood Spotlight» como una de las mujeres más parecidas a Barbie en términos de belleza y atributos. Este reconocimiento llega justo antes del estreno mundial de la película «BARBIE», consolidando aún más su reputación como la Barbie humana.

A pesar de su apariencia estética, Marcela tiene un profundo temor a las cirugías estéticas. En su lugar, recurre a técnicas de maquillaje, extensiones de cabello, pestañas postizas, vestidos de látex y tacones altísimos para lograr la ilusión y el brillo sintético característicos de la muñeca articulada. Incluso cuando está «de civil», siempre lleva sus ojos delineados en celeste, su toque personal. Marcela reconoce que la transformación física puede acarrear riesgos y dolor, habiendo presenciado el sufrimiento de compañeros que han sufrido complicaciones graves en operaciones estéticas. Su única cirugía hasta la fecha fue para aumentar el tamaño de sus pechos.

Es importante destacar que Marcela Iglesias enfatiza que su imagen como la Barbie humana es un personaje y no refleja su propia percepción como una muñeca de plástico. Ella es Marcela Iglesias y se deleita en interpretar a la Barbie humana, pero no se identifica como un autómata surgido de la fábrica de Mattel. Ella es humana y tiene su propia individualidad.

 

Además de su personificación como Barbie, Marcela también encarna a otras rubias icónicas como Anna Nicole Smith, Marilyn Monroe, Dolly Parton, Lucille Ball y su ídola, Pamela Anderson.

En el año 2022, Marcela Iglesias participó en el popular reality show «RICA FAMOSA LATINA», transmitido por Estrella TV. Durante su participación, compartió pantalla con grandes personalidades del espectáculo, entre las que se destacan Mayeli Alonso, Kimberly Flores, Sandra Vidal, Mariana González y Luzelba Mansour, quienes juntas llevaron la emoción y la pasión a un nivel sin precedentes. 

También ha decidido expandir su talento hacia el mundo de la música. Actualmente, cuenta con dos increíbles canciones: «Human Doll» y «It’s Barbie Bitch», los cuales ya están disponibles en todas las plataformas digitales.

Marcela Iglesias continúa sorprendiendo al mundo con su deslumbrante apariencia y su historia de superación personal. Su legado como la Barbie humana sigue en ascenso, y su compromiso con su papel y su identidad única continúa dejando una marca en la industria del entretenimiento.

 

Más sobre Marcela Iglesias

Desde temprana edad, Marcela, de 20 años en aquel entonces, siempre se sintió diferente. Su estilo único se manifestaba a través de sus catsuits y su preferencia por los boliches gays en lugar de las fiestas de sus compañeras de clase.

En su infancia, nunca tuvo una muñeca Barbie propia. Las versiones de muñecas disponibles en Argentina en aquel momento, como la Tammy y la Sindy bailarina, no lograron satisfacer sus deseos. Su madre consideraba que Barbie era una muñeca sexualizada y erótica, y por eso nunca le permitió tener una. Marcela se resignó a jugar con bebotes en su lugar.

Durante una década, Marcela tuvo una vida ilegal y se ganó la vida como pudo, hasta que el gobierno de Estados Unidos le otorgó una visa especial debido a su condición de víctima de violencia de género. Este nuevo comienzo, al que ella se refiere como «volver a nacer», le permitió llenar su guardarropa con trajes de color chicle, adquirir pelucas platinadas y lentes de contacto azules, y utilizar corsets de diseño que reducen su cintura a 45 centímetros, tan solo cuatro más que la Barbie original en escala humana.

La vida de Marcela tomó un giro significativo cuando conoció a su segundo esposo, Steven Berman, a través de la aplicación MySpace en 2009. Comparten una pasión mutua por la transformación física, y Steven ha pasado por varias cirugías, incluyendo barbilla, cuello, implantes capilares, botox y rellenos. Los medios de comunicación los han bautizado como Barbie y Ken. Su boda fue transmitida en un reality show del canal Home & Health en 2013, cumpliendo así el sueño de Marcela de tener su boda televisada.