Luis de la Teja Miniondas/FarándulaUSA

México y Estados Unidos preven un mayor diálogo con el perfil diplomático de sus nuevos embajadores

CANCILLER y EMBAJADORES

De izq. a der. Embajador Carlos Sada, Embajador de México en E.U.; Canciller de México Claudia Ruiz-Massieu, y Embajador Carlos Eugenio García de Alba Zepeda, Cónsul General de México en Los Angeles (Foto: Miniondas/FarándulaUSA)

Con la llegada prácticamente simultanea de los Embajadores Roberta  Jacobson (EU) y Carlos Sada (Mex) a sus respectivas representaciones diplomáticas, como bien lo planteó  Paulo Carreño, Subsecretario de América del Norte, de la (SRE), “marca el inicio de un mayor diálogo entre los socios, en virtud del alto nivel, mayor sensibilidad, mejor talento y experiencia de los representantes de ambas naciones”, sin duda redituará en una mejor interlocución entre los pares, en virtud del amplio conocimiento en cuanto a la relación entre los dos países y llegan justo como lo menciona Andrew Selee “en un momento en que se necesitará de todo su talento para adelantar esfuerzos creativos en medio de un contexto adverso”.

Ante el clima electoral que confronta el nacionalismo contra la globalización, ha enrarecido la relación bilateral, al punto como lo señala Rene Delgado “exigirá más allá de los ajustes realizados por quien lleva la representación nacional en Washington y de quien instrumenta la política con el Norte de América, los mensajes que el conjunto de la elite dirigente manda hacia el interior y el exterior del país exhiben su contradicción”.

Existe un oportunismo anti-Trump, como lo indica Jacqueline Pechard, “se ha desatado una suerte de competencia mediática entre algunos miembros de la clase política para incidir  en el ánimo de los migrantes mexicanos para que no voten por Trump.  ¿Con que autoridad moral se quiere sustentar la campaña de convencimiento? El más cantinflesco ejemplo es Vicente Fox que tras incumplir el compromiso de crear una secretaria de atención al migrante en su sexenio, se apuntó la ocurrencia tras su ridícula disculpa a Trump, se sumó el ex presidente Felipe Calderón que también quedó a deber la autonomía del Instituto de los Mexicanos en el Exterior  y con sus declaraciones de que no pagaremos un solo centavo por ese estúpido muro, increpa a Trump a señalar que por cada declaración de un mandatario mexicano, incrementara la altura del muro.

La respuesta que se espera de la clase política, no es alzar la voz, sino acallar las estridencias con una política doméstica que construya un andamiaje institucional más allá de reposicionar la marca país (México), que refleje el interés nacional y sea un auténtico proyecto de nación que beneficie al país, a los connacionales, y sea compartido por el Washington y su Congreso, una política de estado de lo que nuestro país hace para retener, contener y corregir las causas que provocan la emigración ilegal, reflejando la contribución de los repatriados al desarrollo nacional, como lo adoptó Naciones Unidas en la Agenda 20130, a propuesta del Gobierno Mexicano.

El propio Embajador Mexicano en Washington, Carlos Sada, reconoce que es más conocida la integración comercial que la integración social de los mexicanos en el exterior. Para hablar de los mexicanos en el Exterior  primero hay que Institucionalizar la relación entre los poderes de la Unión, con los integrantes del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, (CCIME) electos por  vez primera por concurso, y que esperamos a la brevedad ser convocados por el Ejecutivo Federal, quien se comprometió en campaña a crear el Instituto Nacional para la Atención de Mexicanos en el Exterior (INAPAMEX). El Congreso mexicano tendría que revisar las previsiones  constitucionales en materia de inclusión de la diáspora. Grecia y España, son un claro compromiso de la defensa de los derechos económicos , sociales y laborales de sus respectivos estados con sus diásporas.

Vamos en la dirección correcta respecto a la inclusión de nuestros connacionales,  con los cambios que han permitido a los consulados expedir documentos de identificación han sido claves y el paso que dio el Congreso mexicano fue decisivo para fortalecer estas capacidades, las cuales la Secretaria de Gobernación en presencia de su titular, Miguel Ángel Osorio Chong  presentó el nuevo Formato Único de Acta de Nacimiento, que abre el registro a mexicanos en el mundo y garantiza el derecho a la identidad, misma que se conectará con las oficinas de cada entidad federativa.

La identidad es una condición necesaria pero insuficiente para empoderar a la diáspora la cual requiere para erigirse en la red de inteligencia de capital humano constituido en embajadores culturales, implica una política de inclusión: “Nada de nosotros sin nosotros”.

En un ambiente bilateral erosionado por el conflicto de intereses entre el nacionalismo contra la globalización cuyo sello es el traslape de las fronteras nacionales con cadenas productivas, comercialización, telecomunicaciones e incontables movimientos de personas han servido para visualizar que Estados Unidos como lo menciona Lorenzo Meyer “antes de ser el centro del neoliberalismo o de cualquier otra ideología, una gran potencia nacionalista que nunca ha renunciado a esa característica. Lección para nuestro país, establezca a la brevedad una alianza común de Estado mexicano, alinee el interés nacional favor de una agenda de política exterior pragmática como el alcanzado por el Gobierno con la iniciativa privada que anunció el primer convenio del Comité Nacional de Productividad. La promoción de productos mexicanos para satisfacer el mercado de la nostalgia, contribuiría a estimular el mercado interno.

Un gran pacto nacional de esta envergadura contribuirá a lograr con éxito una nueva narrativa gubernamental que abonaría con resultados de cara a la próxima Cumbre de Líderes de América del Norte (CLAN) a realizarse en Canadá el próximo 29 de junio.

Fuente: Miniondas/FarándulaUSA

Fotos: Corresponsalía en México Miniondas/FarándulaUSA