De acuerdo con la tradición cristiana que cuenta el viaje de los Magos de Oriente o Reyes Magos, siguiendo la Estrella de Belén que se detuvo sobre el lugar de nacimiento de Jesucristo, los regalos que obsequiaron Melchor, Gaspar y Baltasar al recién nacido tienen un simbolismo especial.

El Oro es un obsequio propio de reyes, el incienso destinado a usos ceremoniales en honor a las deidades, y la mirra para la cura del hombre. El oro, el incienso y la mirra estaban hace 2014 años asociados a ciertos conceptos y rituales, en los que el oro se interpreta como un regalo regio, destinado al rey, ya que a Cristo se le considera el “Rey de los Judíos”.

Por su parte, el significado del incienso es más claro, ya que en la religión judía y en las paganas, el incienso se quemaba en los templos y sitios sagrados delante de sus deidades y dioses, como tributo o sacrificio, tanto que en la iglesia católica y en la ortodoxa lo siguen empleando en sus liturgias.

El significado de la mirra es doble, pues significa alivio del dolor y ayuda en el pasaje final de la vida. La mirra, una sustancia aromática tomada de la resina del árbol de la mirra, se utilizaba como anestésico, normalmente mezclada con vino, y también se empleaba para embalsamar a los muertos.

Por lo que se interpreta que los regalos simbolizan tres aspectos de Jesús: Rey, Dios y Hombre.