La administración Obama ha admitido, dolorosamente, que el hackeo reciente de los archivos de personal de agencias de gobierno puede haber puesto fondo gobierno menos 21,5 millones comprueba–incluyendo aquellos que buscan seguridad superior–en manos de piratas informáticos chinos. Es como si nuestros esfuerzos para hacernos seguros por investigar personas y almacenar esos datos se han convertido en nuestra mayor vulnerabilidad.

Los americanos tienen el derecho de responder a cada problema con el ordenador de el New York Stock Exchange, United Airlines o The Wall Street Journal, como ocurrió en el mismo día de principios de esta semana, con temor. Uno de estos incidentes, tenemos miedo, podría ser el otro zapato que cae sobre la inseguridad de computadoras de nuestra nación, que sopla en nuestra infraestructura de red.

Empresas, eventualmente crédito y la banca, se permitieron en línea, las redes se convirtieron en mucho más grave. Ahora una contraseña significaba tener acceso a más de alguien ha guardado archivos del juego de ordenador o trabajos de investigación; estaba conectado a algo real: dinero. Y una vez que el gobierno empezó a utilizar estas mismas redes para datos sensibles, bueno, entonces de ahí en adelante el reloj se detiene. Hemos conseguido la alarma.

El Internet puede parecer grande, pero es una poco frágil red. Apenas puede manejar el estrés de la transmisión de vídeo sin comprometer su legado de neutralidad, ni mucho menos los secretos del gobierno norteamericano sin sacrificar a su verdadera misión de conectar a las personas del mundo en interacción abierta.

El gobierno, junto con negocios, bancos y todo lo que depende de la seguridad, simplemente debe bajar de Internet y construir otro. No pueden decir que no han sido advertidos.