Quizá si se puede entender las causas que dañan las relaciones habrá mejores posibilidades para poder cuidar y repararlas sin tener que sufrir tanto.

Becky Krinsky – life coach

Cuando los problemas entran por la puerta, el amor sale por la ventana. No importa si es una relación de pareja, de padres e hijos, hermanos o amigos, cuando los problemas se multiplican, las oportunidades para recobrar la estabilidad y la calma disminuyen. Por lo tanto, se hace más difícil recuperar el amor, la confianza y sanar la relación que se ha fracturado.

Indiscutiblemente todas las relaciones tienen problemas. No existen personas perfectas y las discrepancias son parte sana y natural de la realidad. Así que los conflictos, no son el problema, la cuestión en juego es la forma como se manejan estas diferencias.

La forma de reaccionar, la manera de hablar y de tratar a la persona cuando las cosas no suceden como uno estaba esperando o como a uno le gustaría, marca la resistencia de la relación.

El 69% de los conflictos de las parejas nunca se terminan resolviendo según datos que arrojan investigaciones científicas. Sin embargo, la existencia de dichos problemas no impide que la pareja pueda aprender a entender cómo a reaccionar en forma madura y constructiva para crear un puente de comunicación y compromiso.

Aceptar que los problemas son parte integral de la relación puede promover al diálogo para evitar la necesidad de condenar al culpable y poder descubrir que en realidad detrás del enojo, el resentimiento y la agresión ya que estos esconden temas que duelen y son más difíciles de aceptar, tales como la soledad, el rechazo y la indiferencia.

Cuando uno reconoce que los problemas no se van a ir y no se pueden resolver, entonces habría que cuestionar otro tipo de preguntas: ¿Cómo aprender a vivir en paz a pesar de tener problemas? ¿Qué se puede hacer para redirigir el conflicto y enfocarlo en una conversación más constructiva? ¿Cómo puedo entender mejor a mi pareja o a la persona con la cual estoy teniendo tantos problemas? ¿Cuál es el verdadero tema que se está discutiendo?

En el momento que se puede salir del contexto que crea conflicto, se inicia un diálogo efectivo y los puentes de comunicación se fortalecen.

No se trata de encontrar al culpable, o de sentir indignación por las acusaciones severas, ni hay necesidad de defenderse contra ataques de agresión, frustración. El sentimiento de víctima desaparece. Se cambia la actitud arrogante y justiciera por una actitud de responsabilidad, empatía y deseos para progresar.

Las personas que incluyen gratitud, afecto y respeto en sus relaciones, crean una magia recubierta de amor permitiéndoles crear una conexión íntima con su pareja y en sus relaciones. Cuentan con mejor salud física y emocional, resisten mejor a la adversidad, se recuperan más rápido de sus enfermedades, viven más, tienen hijos sanos… en fin, tener una relación sólida y sana es una buena inversión que promueve el bienestar.

La receta

Creando magia y amor en las relaciones

Ingredientes:

Compromiso – determinación por el cuidado del buen funcionamiento de la relación

Buena disposición – actitud positiva, calma y visión positiva hacia la vida

Sentido del humor – encontrar razones cómicas cuando surgen problemas y sonreírles

Atención dirigida – enfocar la atención en aspectos positivos, buscar respuestas, cuidar al otro

Aprecio y amistad genuina – fomentar la curiosidad y el interés por los intereses de los demás

Afirmación personal para reparar las relaciones personales.

Acepto que hay muchos problemas que no se pueden solucionar y que puedo aprender a vivir con ellos. Puedo ver más allá del enojo y la frustración de la persona con la cual estoy discutiendo. Busco una vida plena, sana y tranquila. Escucho y entiendo el dolor de los demás.

Me expreso con gentileza y cariño. Pongo mi atención y mi esfuerzo para restablecer los canales de comunicación que se llegan a lastimar.

Cómo restablecer las relaciones dañadas:

1. Crear mapas de amor fortifican las relaciones y previene su deterioro. Cuando las relaciones se basan en interés y curiosidad genuina, la preocupación no se centra en el ¿por qué pasan las cosas? sino el ¿cómo te puedo ayudar? y ¿cómo te entiendo mejor?

2. Fomentar una cultura de aprecio y gratitud para nutrir la vida diariamente. Las pequeñas acciones las que suman y nutren las relaciones para que sean sanas y duraderas. Elogio, agradecimiento y ganas de compartir la vida son ingredientes básicos.

3. La conexión emocional reafirma el sentimiento de amor, confianza y bienestar. Si bien hay problemas que no se pueden resolver, la conexión emocional permite crear un sentimiento de empatía y calma que facilitan la aceptación, el progreso y el bienestar.

Tener una relación sana es una bendición que ofrece un mejor sentido a la vida y mejora la calidad de esta.

Artículo por: Becky Krinsky – life coach

Imagen Crédito: Pixabay.com prensa libre.