Si tu médico te indicó seguir una dieta de alimentos fáciles de digerir, o has estado comiendo comidas demasiado pesadas en los últimos tiempos y quieres hacer más fácil la digestión, tenemos la solución para ti: una selección de recetas con ingredientes fáciles de digerir.

Las comidas más fáciles de digerir son las sopas, las ensaladas y los pescados, así que hemos agrupado las recetas en esas categorías para que disfrutes de sabrosas comidas que además son amigables con tu aparato digestivo.

SOPA#1
Hay muchas variedades de sopa, desde un sencillo caldo de carne o verduras, hasta elaboradas sopas cremas. ¡Y todas ellas son fáciles de digerir! (Si no abusas con la crema y las grasas, por supuesto).

Algunas de nuestras recetas favoritas de sopas para una digestión fácil son la sopa de brócoli para aliviar cualquier malestar, el saludable caldo de cilantro con papas, la sopa de calabaza y el sano minestrone vegetariano.

ENSALADA#2
La clave es elegir ensaladas cuyos ingredientes sean fáciles de digerir, evitando los alimentos grasosos o de difícil digestión. ¡Hay tanta variedad para elegir! Aquí te dejamos algunas de nuestras recetas favoritas:

Primero la liviana y clásica ensalada de pepino, cebolla y tomate, luego una agridulce ensalada de manzana verde y apio, seguida por una sabrosa ensalada de repollo y zanahoria, la refrescante ensalada de champiñones y hojas verdes y la saludable ensalada fría de quínoa.

PESCADO#3
Los pescados son sabrosos, livianos y nos ayudan a saciarnos con pequeñas porciones. La clave es cocinar el pescado de forma liviana y saludable, como el salmón al horno y el salmón en papillote. Pero no tienes que gastar mucho dinero comprando salmón para disfrutar de un sano plato de pescado; también puedes preparar un sabroso y económico pescado al limón, o un pescado con verduras salteadas, y hasta una dorada con naranja e hinojo.

Así que ya lo sabes, cuando estés en duda acerca de qué comer que sea de fácil digestión, la mejor opción para no recargar tu sistema digestivo es optar por una sopa, una ensalada y/o un plato de pescado, siempre cuidando que ninguno de estos platos sean preparados con alimentos pesados de digerir, como las carnes, ni que contengan mucha grasa o aceite, que haría trabajar horas extras a tu hígado.