Miles de estadounidenses abandonaron su status debido a impuestos

|Servicios y Redacción Miniondas

El año pasado 3,000 estadounidenses le dijeron adiós al Tío Sam, acudiendo a las embajadas de todo el mundo para renunciar a su ciudadanía. La cifra de 2013 representa un aumento radical en comparación con los años previos, triplica la media de los cinco años anteriores, de acuerdo con un análisis de CNNMoney de datos del Gobierno.

La decisión, en algunos casos, la toman expatriados que están cansados de lidiar con los complicados trámites fiscales, que sólo están empeorando con la entrada en vigor de nuevas normativas.
A diferencia de la mayoría de los países, Estados Unidos grava a los ciudadanos sobre cualquier ingreso, independientemente del lugar donde se obtuvo o de su lugar de residencia. Declarar los impuestos puede ser tan difícil que los expatriados a menudo se ven obligados a buscar la ayuda de un experto, que puede costar miles de dólares.

Algunos estadounidenses podrían estar renunciando a su pasaporte para proteger su patrimonio. Y tal razón podría suscitar cuestiones de índole jurídica, pues es ilegal renunciar a la ciudadanía estadounidense para evitar el pago de impuestos, y renunciar a la ciudadanía tampoco te libra de pagar impuestos atrasados.

Brad Westerfield, un abogado fiscalista del bufete Butler Snow, dijo que las renuncias a la nacionalidad se han incrementado a raíz de la implementación de una nueva ley de divulgación -la Foreign Account Tax Compliance Act- orientada a combatir la evasión de impuestos en el extranjero.

La medida, aprobada por el Congreso en 2010, pretende recuperar miles de millones de dólares que el Gobierno dice perder cada año en impuestos no pagados.

“Se han convertido en un proceso tan complicado, los trámites para cumplir con las obligaciones fiscales han aumentado en los últimos años”, dijo Westerfield. “Ves a más gente renunciar a su ciudadanía o renunciar a sus green cards (tarjetas de ciudadanía)… la gente sólo quiere simplificar sus asuntos financieros, pagar impuestos y declarar a una sola jurisdicción”.

Westerfield señala que la primera ola de renuncias en 2010 coincidió con una parte de la ley que obliga a las personas a declarar activos extranjeros por valor de 50,000 dólares. Eso se suma a una disposición independiente que obliga a los estadounidenses a revelar los depósitos bancarios en el extranjero superiores a 10,000 dólares.
Las renuncias disminuyeron en 2012, pero ahora otra parte de la ley entrará en efecto. La nueva disposición obliga a las instituciones financieras a reportar todas las cuentas extranjeras a nombre de estadounidenses.