Muchos zacatecanos lo veneran en California

Luis Arritola Miniondas

Entre tres mil y cuatro mil personas visitaron la Catedral de Cristo en Garden Grove, durante los tres días de visita de la imagen del Santo Niño de Atocha, protector de los peregrinos y de los inmigrantes, a quien suelen visitar por millares en su santuario en Zacatecas los trabajadores mexicanos en su camino hacia los Estados Unidos, o de regreso, para darle gracias por los favores recibidos. Así lo hizo saber Monseñor Antonio Soto, responsable de la visita del Niño de Atocha a la Diócesis de Orange.

“Esta visita es de un santo niño que lleva en sus manos la virgen de Nuestra Señora de Atocha, que vino de España y llegó a Zacatecas a un centro minero cerca de Fresnillo, que así se llama El Señor de los Plateros. Ahí esa imagen con el niño adquirió mucha devoción, pero más que la mamá, el hijo”, explicó Monseñor Soto para los lectores de Miniondas.

La imagen que fue objeto de adoración del viernes 13 al domingo 15 de junio, “mide 50 centímetros de alto. Ese niño es el que se venera mucho allá en Zacatecas, y de hecho se le quitó a la mamá, la virgen, para ponerlo en un lugar aparte. Es muy venerado, muy milagroso, y especialmente los migrantes le tienen mucha devoción”.

Es el caso de la señora Antonia Peña, de Valparaíso Zacatecas, y residente de la ciudad de Santa Ana, quien llegó a la Catedral a ver al Santo niño de Atocha usando bastón en compañía de su hija, “casi todos los Zacatecanos que vienen acá (California) siguen esa devoción, e incluso han llevado muchos reconocimientos de los milagros que han recibido de él”.

El Santo Niño de Atocha “tiene vestimenta de peregrino, por eso tiene un sombrero de peregrino, un guaje, una alforja para el agua, y una canastita. El agua significa los sacramentos, el camino que llevamos en la vida, y la canastita es la providencia, que el Señor siempre tiene para con nosotros. Por eso es muy venerado por gente de aquí de California”.

La imagen que se veneró en la Catedral de Cristo es la original, con una antigüedad de arriba de 200 años, “está hecho de caña de maíz, material ligero para poder recorrer o caminar en procesión”, explicó Monseñor Soto. El Santo Niño de Atocha regresó el lunes 16 a su santuario en Plateros que “después del de la Virgen de Guadalupe y San Juan de los Lagos, es el segundo santuario más conocido en México”, concluyó Monseñor Soto.