¡Hola a todos! Hoy voy a dedicar este espacio a un niño, que debo confesar nunca me escribió, pero que todos ustedes conocen: El Chavo del 8. Fueron tantos años de estar en las casas de la gente de toda America Latina que se volvió parte de la familia. Es ese niño desvalido, juguetón, siempre dispuesto a recibir cariño, atención, deseoso de oportunidades, listo siempre para participar en algo, ya sean juegos, tareas, misiones, aventuras o lo que sea con tal de ser parte de alguna de las familias que lo rodeaban.

De alguna forma muchos muchachos y chicas se identificaron con el Chavito, porque ellos mismos eran ese chavo, con sus carencias e ilusiones. Por eso ese niño pecoso se fue colando en el corazón de muchos por montones. Si el Chavo del 8 me hubiera enviado una carta le hubiera dicho que no perdiera jamás su tesón por seguir adelante, que no perdiera su sentido del humor, su buen corazón, que no se dejara contaminar por con una ambición desmedida, por el mal humor y nunca jamás por el desanimo.

Alguno de los otros memorables personajes que también se fueron: El Chapulin Colorado, Dr. Chapatin, Chaparrón Bonaparte, El Chompiras, El Chanfle.

El gran homenaje de despedida se dio en el Estadio Azteca, la casa de todos. Todos querían estar ahí y tenían que caber para poder acompañar al Chavito en esa ultima travesía. Roberto Gómez Bolaños (1929-2014), escritor de profesión, quien sería bautizado como Shakespirito, por el gran escritor ingles y que él mismo cambiaría a Chespirito.

¡Que bonita vecindad, es la Vecindad del Chavo!

 

Receta:Una torta de Jamon

Busquen por todos lados una telera, la prima del bolillo, ya sino la encuentran pues bolillo. Ya que tengan una telera bien gordita, calientita y crujiente, la parten por la mitad con cariño para no deshacerla, de preferencia con un cuchillo de sierra.

A ponerle mayonesita por las dos tapas para que reciba al jamón, queso blanco y tan tan. Ya lo demás ustedes lo escogen, pueden ser unos chiles en vinagre, chiles chipotles o sin chiles, cebolla o no cebolla. Pero eso si cuando se sienten a comérsela acuérdense del Chavo del 8.

¡Eso, eso, eso!