Taxco y la Procesión de las Animas

Palabras como “conmovedora” o “impresionante” son las que se escuchan cuando se pide una descripción sobre la conmemoración de la Semana Santa en Taxco, Guerrero, donde se recuerda con fervor la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, según la tradición católica.

Durante toda una semana, en las calles de este Pueblo Mágico guerrerense se llevan a cabo procesiones en las cuales sus habitantes dan muestra de su fe a través de sacrificios simbólicos, y hasta físicos, para expiar alguna culpa o simplemente para ofrendar su sufrimiento a quien consideran su salvador. Por las calles empedradas desfilan las dramáticas procesiones acompañadas por imágenes religiosas que testifican el sacrificio de penitentes encapuchados, vestidos de negro que arrastran cadenas sujetas a sus tobillos a manera de sacrificio.

El inicio de esta tradición data de mediados del siglo XVI y ha perdurado hasta nuestros días celebrándose cada año, según lo marque el calendario católico, en el mes de marzo o abril. Esta celebración comienza el Domingo de Ramos cuando se conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Este día los feligreses salen a las calles con palmas y ramos de laurel adornados para ser bendecidas por un cura católico.

A partir del Lunes Santo se realizan una serie de procesiones nocturnas en las cuales los fieles marchan solemnes y silenciosos al compás de los tambores, portando velas que se derriten en sus manos siguiendo la ruta de los templos de la Santísima Trinidad, Santa Veracruz, el exconvento de San Bernardino de Siena, la parroquia de Santa Prisca y San Sebastián.