Con sabor mundialista

Brasil es el país que más turistas recibe en América del Sur. A partir de 1995 el turismo pasó a ser encarado como actividad estratégica por parte del Gobierno Federal brasileño.

La Política Nacional de Turismo, implementada por Embratur (Instituto Brasileño de Turismo), enfoca el turismo como una forma de promover la preservación del patrimonio natural y cultural del País.

Sería muy fácil decir que se debería elegir este país simplemente por su extrema belleza y hospitalidad incomparable, pero para ser un poco más exactos será necesario destacar algunos de los aspectos que lo ubican en una posición destacada respecto a los demás destinos turísticos latinoamericanos.

En primer lugar, por su naturaleza aún pura, salvaje y de proporciones míticas; en segundo lugar por ser sinónimo de urbe esencialmente cosmopolita que descansa en cálidas playas de agua cristalina.

Por otra parte, para muchos que lo han conocido, es catalogado como un país poseedor del pueblo embajador de tradiciones históricas y culturales únicas, creador indiscutible de los más afamados manjares marinos.

Ahora si a todo esto le sumamos su cautivante folclore, recordando que además es el poseedor del mayormente concurrido, más festivo, brillante y colorido carnaval del mundo, creo que ya no quedan dudas de por qué elegirlo.

El río Iguazú es la razón de su nombre; un río casi con vida propia que desde su nacimiento en la zona de la Sierra Do Mar al sur de Brasil y hasta llegar a conformar las cataratas, consta de aproximadamente unos mil trescientos kilómetros de recorrido.