Con motivo de la misa del domingo santo, llevada a cabo en una vacía basílica de San Pedro en Roma, el papa Francisco pidió el contagio de la esperanza para combatir la pandemia, el alto al fuego global y una solución inmediata en Venezuela. Cientos de millones de cristianos celebraron el domingo de Pascua en unas condiciones sin precedentes, debido a la pandemia del nuevo coronavirus, que ya deja un saldo de más de 110.000 personas muertas. En un mundo «abrumado por la pandemia, que somete a nuestra gran familia humana a una dura prueba», el papa Francisco pidió el contagio de la esperanza en la basílica de San Pedro, vacía, por su mensaje de Pascua. En su discurso, retransmitido por internet, hizo un llamado a instaurar un «alto el fuego global e inmediato en todos los rincones del mundo», haciendo hincapié en Yemen y Siria, pero también Irak, Líbano y el conflicto israelopalestino, e instó a reducir o anular la deuda de los países más pobres. Su Santidad propuso que «se relajen» las sanciones internacionales de las naciones afectadas «y se afronten -por parte de todos los países- las grandes necesidades del momento, reduciendo, o incluso condonando, la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres».